Navegadores

El día que Leonardo descubrió que cookies no eran unas galletitas

Imagen de Leonardo pensando en las cookies

Aparte de los juegos de mus, el mayor entretenimiento de Leonardo con el ordenador consistía en conectarse a Internet para leer el periódico. A pesar de su edad, su experiencia con ordenadores e Internet era bastante reciente, pero él no pensaba que lo hiciese tan mal.

Últimamente había algo que le desconcertaba. Como salidos de la nada, habían empezado a aparecer unos mensajitos en la pantalla. Decían algo así como que ‘esta página usa cookies y bla, bla, bla’. No entendía nada. Y lo peor es que el mensaje volvía una y otra vez, esperando una respuesta que Leonardo no se atrevía a dar.

Leonardo no sabía inglés, pero se las apañó para encontrar un diccionario online y descubrió que ‘cookies’ significaba ‘galletas’. Vaya. Ahora resulta que Internet usa galletas. Llevado al límite, admitió que necesitaba ayuda. Sin duda, su nieto Carlos sabría qué hacer.

– ¡Carlos! ¿Qué demonios es esto de las galletas? Internet no para de ofrecerme galletas, y yo no sé si decir que sí o que no. No quisiera parecer descortés…

– ¡Abuelo! Que no son galletas, que son cookies. Que eso es otra cosa.

– Pues si no son galletas no sé por qué las llaman así…

– Las cookies son pequeños archivos que se guardan en tu ordenador cuando navegas y que almacenan información sobre los sitios que visitas, preferencias y otra información personal.

 


 

Los navegadores

Para la mayoría de usuarios, la cara visible de la informática es Internet. Desde todo tipo de dispositivos (ordenadores, tabletas y smartphones) accedemos a la red en busca de información, entretenimiento y otros servicios.

Para ello, la herramienta fundamental es el navegador. Resultan tan intuitivos y fáciles de usar que muchas veces ni nos damos cuenta de su existencia. Existen varios a nuestra disposición, todos muy conocidos: Chrome, Internet Explorer, Safari, Firefox, etc.

Además, muchos de ellos incorporan un buscador, lo que nos facilita la tarea de localizar aquello que necesitamos.

Poco a poco han ido ganando funcionalidades que nos hacen la vida en Internet más fácil: guardan un historial de los lugares que visitamos, autocompletan las palabras o frases que escribimos e, incluso, recuerdan las contraseñas de acceso a los servicios.

Estas prestaciones son muy útiles, pero debemos tener en cuenta que los navegadores son empleados también por individuos malintencionados para acceder a nuestros dispositivos. Por ello, hemos de conocer sus riesgos y adoptar precauciones para poder disfrutar de las ventajas de la tecnología de forma segura.

 

Privacidad

Los navegadores incorporan muchas funciones para hacernos la vida más fácil. Sin embargo, en ocasiones esto puede suponer un verdadero riesgo para nuestra privacidad:

  • El historial de navegación es el registro completo de toda nuestra actividad en Internet. Cualquier persona que tenga acceso a nuestro navegador podrá ver qué hemos estado haciendo y cuándo.
  • Normalmente visitamos las mismas páginas web y buscamos cosas parecidas. Por ello cuando tecleamos una búsqueda el navegador nos ofrece una selección de búsquedas basadas en otras anteriores. Esto nos ahorra el trabajo de escribir, por ejemplo, las direcciones completas.

    Sin embargo, cualquier persona que emplee nuestro navegador verá esas mismas sugerencias cuando comience a escribir, lo que le dará pistas acerca de nuestro comportamiento y preferencias.

  • Es habitual que cada vez más servicios de Internet requieran que utilicemos un nombre de usuario y contraseña para acceder. Que el navegador los recuerde implica que cualquier persona con acceso a nuestro navegador puede suplantar nuestra personalidad en todos esos sitios.
  • Si cuando entramos en las redes sociales (Google+, Facebook, Twitter, etc.) seleccionamos la opción de ‘mantener la sesión abierta’, no bastará con cerrar la página para cerrar la sesión. Cualquiera que entre a estas redes con nuestro navegador tendrá acceso a nuestro perfil.

Normalmente, las funciones que nos hacen la navegación más fácil tienen un lado oscuro: la pérdida de privacidad.

 

Para limitar los riesgos de privacidad, podemos utilizar las pestañas de navegación privada que existen en los principales navegadores. Éstas reducen la información que el navegador almacena de nosotros, como el historial, cookies, o archivos temporales, lo que resulta muy útil cuando navegamos desde ordenadores públicos (aquí puedes consultar cómo hacer esto con Chrome, Internet Explorer y Firefox).

 

Los complementos y plugins

Los complementos o extensiones son elementos que se instalan en nuestros navegadores para hacerlos más eficientes, encargándose de funciones específicas: barras de búsqueda, integración con otros servicios, bloqueo de pop-ups, etc.

Sin embargo, algunos de estos complementos pueden estar destinados a fines malintencionados: recopilar información acerca de nuestros hábitos o insertar anuncios. Generalmente, esto se hace de forma encubierta al instalar aplicaciones gratuitas, por lo que es importante revisar las opciones de instalación.

También hay que tener cuidado con algunas aplicaciones asociadas a los navegadores (o plugins) que tenemos instaladas sin ser conscientes de ello: Java, Flash, reproductores de vídeo, etc. Muchas de éstas son utilizadas como vía de acceso para infectar nuestro ordenador debido a sus fallos de seguridad. 

Captura de pantalla que muestra las extensiones instaladas en el navegador

 

Las cookies

Las cookies son pequeños ficheros que los navegadores almacenan en el ordenador con datos del usuario sobre las páginas web visitadas.

Esta información puede contener las opciones de idioma o visualización elegidas, el contenido que ha sido consultado, el identificador de sesión de un usuario o las credenciales de acceso. Su utilidad es facilitar la navegación aunque, una vez guardada, la información puede servir para otros propósitos.

Hoy en día no tenemos, para el usuario medio, muchas alternativas aparte de aceptar el uso de cookies. Si las desactivamos, es posible que algunos servicios no funcionen correctamente. No obstante, puedes borrar periódicamente las cookies instaladas en tu equipo (consulta cómo hacer esto con Chrome, Internet Explorer y Firefox).

 

Actualizaciones

Los navegadores también están expuestos a fallos de seguridad que pueden suponer una puerta de acceso para que individuos maliciosos accedan a nuestra información o tomen el control de nuestros dispositivos.

Por tanto, hemos de mantenerlos al día, preferiblemente a través de la opción de actualizaciones automáticas. Esta funcionalidad viene incorporada por los principales navegadores.

Captura de pantalla que muestra como activar las actualizaciones automáticas

 

Navegador Cómo actualizar
Internet Explorer En Windows, el navegador se actualiza a través del mismo mecanismo del sistema operativo:activando las actualizaciones automáticas.
Ante grandes actualizaciones, como el paso de Internet Explorer 6 a Internet Explorer 7, es necesario confirmar el proceso (recomendado).
Firefox Se actualiza de forma automática por defecto. Al ejecutarlo, busca actualizaciones, no sólo del navegador, sino de todos los accesorios (complementos o plugins) instalados. Lo descarga y pide permiso para reiniciarlo.
Para forzar actualización: Actualizar Mozilla Firefox
Chrome Se actualiza de forma automática por defecto. Al ejecutarlo, busca actualizaciones, no sólo del navegador, sino de todos los accesorios (complementos o plugins) instalados.
Para forzar actualización: Actualizar Google Chrome
Safari Se actualiza de forma automática por defecto. Al ejecutarlo, busca las actualizaciones; si las encuentra muestra una ventana con información acerca de la actualización y de cómo instalarla.
Para forzar la actualización se haría del mismo modo que al actualizar el software del sistema operativo. Más información en la página de Apple.

 

Las actualizaciones de software son esenciales para mantener la seguridad de nuestros dispositivos y nuestra información.

 

Consejos finales

Navegar por Internet no es como ver una revista. Si no somos cuidadosos estamos expuestos a toda una serie de riesgos: robo de información, pérdida de privacidad, o perjuicio económico entre otros.

Por tanto, si queremos disfrutar de las ventajas de la tecnología sin incurrir en riesgos debemos tomar ciertas precauciones al navegar:

  • Evitar utilizar la opción de recordar contraseñas.
  • Cerrar las sesiones a través de la opción ‘logout’ o ‘cerrar sesión’, en lugar de simplemente cerrar la ventana.
  • Desmarcar la opción de ‘mantener la sesión abierta’ al iniciar una sesión en redes sociales o servicios de correo electrónico, especialmente si estamos en un equipo compartido.
  • Revisar de vez en cuando los complementos y extensiones instaladas. Instalar sólo aquellos con buena reputación y ofrecidos en las páginas oficiales de los navegadores.
  • Emplear la opción de navegación ‘en privado’ en equipos compartidos o públicos.
  • Instalar un verificador de páginas web, normalmente proporcionado por los principales antivirus.
  • Proteger nuestra privacidad evitando las opciones que permiten al navegador guardar información sensible.
  • Familiarizarnos con las opciones de ajuste que ofrece nuestro navegador.
  • Mantener el navegador actualizado.
  • Estar alerta y no visitar páginas sospechosas.

 

La mejor herramienta de seguridad es el sentido común. También al navegar por Internet.

 

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