A los bancos les preocupa la seguridad de nuestras gestiones online tanto como a nosotros. Por eso siempre están trabajando para facilitarnos nuevos, y cada vez más seguros, métodos. Conoce los que actualmente están disponibles.

Nuestros bancos saben que una de las cosas que más nos preocupan a todos los usuarios que realizamos gestiones económicas por Internet es que nuestras operaciones sean seguras y que nuestros datos bancarios no se vean comprometidos en ningún momento. Por eso, se esfuerzan en buscar nuevos métodos que nos garanticen la máxima seguridad y confianza, y que a la vez resulten fáciles de usar, flexibles y eficaces.

A continuación, te explicamos los diferentes métodos que nos ofrecen nuestros bancos para realizar cualquier gestión online de la forma más segura, desde entrar a nuestra cuenta online para ver los últimos movimientos, hasta reservar unas entradas por Internet o comprar el último álbum de nuestro grupo preferido.

Teclados virtuales: Permiten iniciar sesión en una página web o introducir un pin para confirmar una transacción bancaria haciendo clic con el ratón sobre el teclado que nos aparece en la pantalla. Con este método no utilizamos nuestro teclado convencional para introducir nuestros datos de acceso, en su lugar usamos nuestro ratón y el teclado que aparece por pantalla.

Ejemplo de teclado virtual

La ventaja de este método es evitar que programas, como keyloggers, se apropien de nuestras contraseñas. Los keyloggers son programas maliciosos capaces de registrar todo lo que se teclea en nuestro teclado, de tal forma que si estamos introduciendo el nombre de usuario y contraseña de un servicio, acabará en manos del ciberdelincuente que esté detrás de dicho keylogger. Gracias a los teclados virtuales, podemos evitar este riesgo.

Tarjetas de coordenadas: Este método permite hacer una doble comprobación de nuestra identidad antes de confirmar y realizar cualquier transacción online. Junto con nuestra tarjeta bancaria, nuestro banco nos proporciona otra tarjeta, la tarjeta de coordenadas. Ésta contiene una lista o tabla de combinaciones de caracteres o números. En la siguiente imagen vemos un ejemplo de una tarjeta de coordenadas en la que aparece para cada número en blanco con fondo azul, un número negro con fondo blanco. 

 Ejemplo de tarjeta de coordenadas 

Cuando realicemos una transacción online con nuestra tarjeta bancaria, nos aparecerá un número identificativo, y nos pedirá un código de seguridad asociado a la transacción. En ese momento, nosotros buscaremos en nuestra tarjeta de coordenadas el número que nos ha aparecido e introduciremos el código de seguridad asociado al mismo.

Por ejemplo, si utilizáramos la tarjeta de coordenadas de la imagen, nos aparecería un número identificativo formado por uno o varios de los números en blanco con fondo azul. Nosotros buscaríamos cada uno de ellos en la tarjeta y el valor que introduciríamos seria su pareja, es decir, el número en negro con fondo blanco que aparece a su derecha. Una vez introducidos todos los valores necesarios, el banco verificará si el valor introducido es correcto y en caso afirmativo,  realizará la operación.

La ventaja de este método es que, aunque hayamos perdido nuestra tarjeta bancaria o la hayan duplicado, si alguien intenta hacer alguna transacción online con la tarjeta bancaria no podrá, ya que no dispondrá de la tarjeta de coordenadas y por tanto, no podrá introducir el código de seguridad necesario para confirmar la operación. Por esto es recomendable guardar las dos tarjetas en sitios diferentes, para que en caso de robo, pérdida o duplicación, sea más difícil que se utilice nuestra tarjeta bancaria sin nuestro consentimiento.

PIN por SMS: Este método también nos permite hacer una doble comprobación de seguridad, ya que a la hora de realizar una transacción online, desde nuestro banco nos enviarán un PIN de un solo uso por SMS. Este pin será el que tengamos que introducir para confirmar nuestra transacción online.

La ventaja de este método, al igual que en el de la tarjeta de coordenadas, es que aunque perdamos nuestra tarjeta bancaria o alguien la duplique, no se podrá realizar ninguna transacción bancaria a menos que también tengan acceso al PIN que el banco nos envía por SMS al teléfono para confirmar la operación bancaria online.

Certificados digitales: Este método nos permite instalar en nuestro equipo un archivo cifrado que nos identifica de una forma equivalente a nuestro DNI, pero en Internet. Éste certificado permite firmar documentos por Internet y también hacer transacciones online. Para poder utilizarlo debemos pedir que una entidad certificadora reconocida (banco, administración pública, FNMT...) nos genere un certificado digital personal.

Una vez tenemos nuestro certificado digital, lo instalamos en nuestro navegador weby en el momento de la instalación creamos una contraseña asociada al certificado. Así, cada vez que queramos usarlo para realizar alguna gestión online deberemos confirmar que somos nosotros mismos introduciendo nuestra contraseña, así evitamos que otra persona que acceda a nuestro ordenador pueda utilizar nuestro certificado digital para hacer transacciones en nuestro nombre.

La ventaja de este método es que cuando accedamos a nuestra sede bancaria online desde nuestro equipo, queda asegurado que el equipo es nuestro, y al introducir la contraseña del certificado, confirmamos que somos nosotros los que lo utilizamos, denegando cualquier conexión que no cumpla estos requisitos.

Tarjetas Prepago: Este método nos permite utilizar una tarjeta bancaria como si fuese un monedero. Simplemente hay que recargar la tarjeta con la cantidad de dinero que vamos a usar para hacer nuestras compras online. Estas tarjetas tienen un límite máximo de dinero que podemos recargar.

La ventaja de este método es que los datos bancarios que usamos no son los de nuestra cuenta que tiene todo nuestro dinero y en caso de que estos datos se vean comprometidos, la persona que intente usarlos sólo tendrá acceso a la cantidad que haya cargada en la tarjeta.

Tarjetas Virtuales de un solo uso: Este método nos permite generar una tarjeta virtual distinta cada vez que vayamos a hacer una operación por Internet. El banco no nos da una tarjeta física, en su lugar nos facilita una app para el dispositivo  móvil que nos permite generar las tarjetas virtuales que necesitemos.

Las tarjetas virtuales deben estar vinculadas con una tarjeta bancaria real y la hora de generarla debemos cargarla con el importe de la compra que vayamos a hacer. Una vez hecha la compra, los datos de esa tarjeta virtual ya no son válidos para hacer otra operación.

La ventaja de estas tarjetas es que no son reutilizables por lo que aunque nuestros datos se viesen comprometidos, no se podrían reutilizar para compras fraudulentas. Este método nos permite utilizar nuestro móvil para hacer pagos por proximidad o hacer compras en comercios online a partir de los datos generados de la tarjeta virtual.

Otros métodos de pago online que usaremos en un futuro serán nuestras características biométricas: escáneres de huellas dactilares, de retina o reconocimiento facial. Aunque todavía no están muy extendidos, estos métodos también nos facilitarán, en un futuro próximo, la confirmación de nuestras operaciones bancarias online.

Ninguno de los métodos de pago online disponibles es infalible por eso, debemos aplicar sentido común a la hora de usar las herramientas de las que disponemos. La seguridad en Internet, también depende de ti.