Cuando nos damos de alta en un servicio, un alto porcentaje de gente no lee sus condiciones de uso y las suele aceptar directamente. Ésta no es una buena práctica y hemos de cambiarla. Te explicamos las razones.

El porcentaje de gente que lee los Términos y Condiciones de uso de los servicios en los que se registra es muy bajo. Esto es un hecho. Casi todos vamos directamente a la última página y le damos al botón de aceptar con "los ojos cerrados".

Aunque no es lo correcto, se ha convertido en algo habitual, y es que están pensadas para ello. Son largas, tediosas y con una jerga legal poco amigable para el lector de a pie, además de que cada cierto tiempo son modificadas con lo que debemos volver a releerlas. Pero no dejan de ser un contrato que estamos firmando con los creadores de esos servicios. Por ello, hemos de plantearnos las consecuencias de no saber realmente qué estamos aceptando.

Sería muy recomendable que todos las leyéramos, pero también podemos hacer una simple búsqueda en Internet para conocer un poco más de esos servicios y lo que su uso supone. Incluso hay extensiones para nuestros navegadores, aunque en inglés, que nos resumen e informan de las condiciones de cada aplicación y de las cláusulas más "controvertidas". Un ejemplo es la extensión Terms of Service; Didn't Read o "ToSDR", disponible para los principales navegadores excepto Internet Explorer.

Os mostramos algunos ejemplos de las condiciones que aceptamos, en los servicios y/o aplicaciones más comunes.

  • Dropbox: esta herramienta, para tener accesible desde múltiples dispositivos toda nuestra información, se reserva una cláusula que, de conocerla, puede hacer cambiar nuestro uso de la misma. Básicamente la empresa se reserva el derecho de suspender o cancelar los servicios en cualquier momento. Lo que significa que podría ser que de un día para otro, desaparezca nuestra cuenta de Dropbox entera, y nos quedemos sin todos los datos que almacenamos en sus servidores. Si los usuarios de este servicio fuesen conscientes de esta cláusula, todos ellos harían copias de seguridad de la información que almacenan o sincronizan en este servicio, para evitar un posible susto. Tanto si usamos Dropbox como almacén en la nube de nuestra información como si lo usamos para sincronizar nuestra información entre todos nuestros dispositivos de forma automática, sería recomendable utilizar otro servicio adicional de almacenamiento en la nube u otra opción alternativa a la hora de hacer nuestras copias de seguridad para no perder información el día que Dropbox decida suspender o cancelar sus servicios.
  • Google: Toda información que Google obtenga de nosotros, puede ser usada para cualquiera de sus servicios. Esto es algo bueno para mejorar sus búsquedas y adecuarlas a nuestras necesidades, pero también la utilizan para enseñarnos publicidad adaptada a cada uno de nosotros. Básicamente al aceptar esos términos o condiciones de uso, les estamos dando permiso para almacenar todos nuestros datos y usarlos según les convenga.
  • Facebook: Esta red social es quizá la que más controversia genera en sus condiciones de uso. Principalmente deja claro en sus términos de uso que todo lo que subas a su red social (fotos, videos, estados, información etc.) pasa a ser de su propiedad. Es decir que cualquier información tuya que subas a tu muro, puede ser usada por Facebook. De hecho, si subes una foto, y quieres borrarla, no puedes. La puedes deshabilitar, para que no sea accesible desde tu muro, pero queda en sus servidores. Por este motivo, debemos recapacitar sobre las cosas que subimos a nuestro perfil.
  • Youtube: De manera similar a lo que Facebook hace con tu información, también lo hace Youtube con los videos que subimos. Tienes la opción de borrarlos, pero Youtube se reserva el derecho a retenerlos aunque no reproducirlos.
  • Yosemite: Como suele ocurrir con las nuevas versiones de los sistemas operativos de Apple, son gratuitos. Pero has de saber que cuando actualizas a la nueva versión, no estás adquiriendo el sistema operativo. Apple te lo presta para que lo uses, y en caso de que cambie de propietario tu ordenador, has de volver a dejarlo con el sistema operativo con el que lo compraste, pues no se presta al equipo, se presta a la persona que lo vaya a usar. Esto puede no suponer un problema importante, pero no deja de ser curioso que cuando creemos haber adquirido algo, tan sólo se nos permite su uso puntual.
  • Twitter: Aunque esta red social sale bien parada de las valoraciones realizadas sobre su política de términos y condiciones de uso, se reserva el derecho a cambiarlos sin consultar a sus usuarios. Con esto se reserva un as en la manga por si en un futuro quisiera poseer los derechos de nuestros tweets y fotos como hace Facebook, por ejemplo.
  • Game Station: Este es el caso más divertido y aunque se trata de una broma, nos hace reflexionar sobre el hecho de que al aceptar las condiciones de uso de un servicio sin antes leerlas cuidadosamente, realmente podemos estar aceptando condiciones abusivas sin ser conscientes de ello.
    Game Station, para llamar la atención sobre este hecho, incluyó como condición: "Al enviar una orden de compra por la web el primer día del cuarto mes del año 2010, Anno Domini, estás de acuerdo en concedernos la opción no transferible de reclamar, por ahora y para siempre, tu alma inmortal." Más de 7500 personas aceptaron estos términos.

Todos estos casos son ejemplos de cláusulas que aceptamos sin pararnos a valorar. Es necesario que nos informemos y las conozcamos para hacer un uso seguro y adecuado de todos estos servicios.

Al igual que hacemos con cada contrato que firmamos en nuestro día a día, leyendo cada punto y valorando lo que realmente aceptamos, es recomendable leer todas estas cláusulas y condiciones. Aun así, si no nos vemos capaces de ello o no entendemos algún punto, debemos informarnos y tratar de conocer y entender los más relevantes. De este modo, podremos decidir en qué servicios nos registramos y cómo utilizamos cada uno de ellos.