Visitar una página web y seguir los enlaces que aparecen en ella es algo fácil que todos realizamos sin problemas ¿o no?

Hay veces que incluso los usuarios más expertos están distraídos y se olvidan de comprobar si un enlace es legítimo antes de pulsar en él.

Utilizando como ejemplo Megaupload, un popular e internacional almacén de archivos, ¿en qué enlace pulsarías para realizar una descarga?

Captura pantalla ejemplo

Los ciberdelincuentes crean sitios o enlaces publicitarios con colores y diseños con apariencia semejante a la de enlaces legítimos, de forma que al resultar conocidos a simple vista para el usuario, éste se confíe y pulse en ellos, pero que en realidad no enlazan a ningún contenido de la página oficial. En este caso la opción correcta es la 2.

¿Y si al navegar te aparece esta imagen, la pulsarías?

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En este segundo ejemplo, han creado un anuncio que intenta hacer creer a la víctima que necesita instalar un archivo para visualizar un vídeo, cuando en realidad no es necesario.

En algunos de estos anuncios, se indica el texto «Publicidad» en la parte inferior, pero pasa desapercibido al usuario si no presta atención.

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Estos enlaces suelen conducir a un sitio donde se piden datos personales, con la excusa de que son necesarios para continuar el proceso deseado. ¡Sospecha de ello! Antes de introducir cualquier información comprueba en el navegador la URL a donde apunta y consulta con un analizador de URLs si la página es fiable o no

Siguiendo con el ejemplo, nos pide un número de teléfono con la excusa de enviar al mismo un código de descarga, sin embargo, lo que realmente sucede es que aceptas suscribirte a un servicio de envío de sms de pago (te cobran por recibir esos mensajes). Estas páginas suelen contener unas condiciones de uso, en las que te avisan de ello, pero se suele mostrar en letra pequeña y poco destacable.

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Estos son dos ejemplos de formas poco éticas en las que los ciberdelincuentes hacen un uso indebido de la publicidad para ganar dinero, basándose en la ingenuidad de las víctimas, o en los descuidos de hacer clic sin querer, confundiendo al visitante para que pulse en el anuncio pensando que se trata de otra cosa.

La mejor forma de evitar este tipo de trampas es siendo precavido con las páginas que se visitan y los enlaces que se pulsan. Nada sustituye al sentido común, sin embargo, varios navegadores tienen extensiones que ayudan a facilitar este trabajo, por ejemplo:

Firefox

Safari

Chrome

Opera

Internet Explorer

¡Protégete mientras navegas!