El fraude online es uno de los principales problemas a los que se deben enfrentar los usuarios, y al tratarse de un delito las Fuerzas de Seguridad tienen un papel fundamental en la lucha por erradicarlo.

Para aclarar algunos aspectos de este fenómeno, hoy contamos con la colaboración de la Brigada de Investigación Tecnológica (BIT), esa parte de la Policía Nacional que se encarga de los delitos cometidos utilizando las (ya no tan) nuevas tecnologías.

Juan Miguel Manzanas, Comisario Jefe de la Brigada de Investigación Tecnológica de la Comisaría General de Policía Judicial, se define como un policía. Comisario del Cuerpo Nacional de Policía, con más de 30 años de experiencia profesional en diferentes especialidades policiales,  que intenta aportar su esfuerzo e ilusión en la lucha contra la actividad delictiva más importante de la actualidad y que supera el viejo concepto de “Crimen Organizado”.

De entre los delitos que se comenten a través de Internet, el fraude ocupa un papel relevante. En la OSI hemos hecho una campaña sobre diferentes tipos de estafas en compraventas, alquileres, ofertas de empleo, etc. ¿Cuál es la visión de la policía en este punto y cuáles son los más relevantes tanto en afectados como en cantidades defraudadas?

Todos los años hay estafas estacionales o de campaña, es decir, cuando se aproxima la Semana Santa, el verano o las vacaciones de Navidad, se inician las ofertas fraudulentas de alquileres de apartamentos, pisos, e incluso, viajes… Estas campañas afectan a nacionales y extranjeros, y las cantidades económicas estafadas varían desde el pago completo del alquiler hasta el pago de anticipos, evitando que sean superiores a los 400 euros.

Los hechos más relevantes suelen ser los alquileres de apartamentos a precios interesantes y “golosos” por la localización del apartamento y su buena relación calidad-precio.

La mayoría de los caso de fraudes online son la versión digital de los fraudes que han existido toda la vida en el mundo analógico, ¿existe algún caso que sea realmente exclusivo del mundo online o que haya sido modificado especialmente en esta modernización?

Lo más destacado de los últimos años es la parte de fraude en la que se enmarca la Operación RANSOMWARE. La estafa se basaba en el pago de un rescate, mediante pequeñas cantidades (entre 100 y 200 euros) utilizando servicios de pago electrónico (Ukash y Paysafecard). Este pago serviría para desbloquear el ordenador de la víctima que ha sido bloqueado (simulando un bloqueo policial), por navegar, intercambiar o descargar a través de Internet material de pornografía infantil, descargarse programas protegidos por propiedad intelectual, etc.

Este tipo de fraude causó miles de víctimas, tanto a nivel nacional como internacional, y las está causando la nueva oleada que se ha activado con el mismo pretexto.

¿Realmente es necesario que las víctimas denuncien estos fraudes aunque solamente hayan perdido pequeñas cantidades?

Se considera de interés que cualquier persona que haya sido víctima de un fraude lo denuncie, especialmente porque en muchos casos la única forma de demostrar una estafa en masa y delitos continuados de estafa son las denuncias de los perjudicados, aunque las cantidades estafadas sean de importes bajos.

Nuestros consejos y advertencias acaban finalmente con un llamamiento a la denuncia, pero ¿qué ocurre después de denunciar? ¿Podrías resumir cuál es el trabajo policial tras la denuncia de un fraude online?

La denuncia se remite al juzgado competente quien, si lo estima ajustado a Ley, inicia un procedimiento facilitando las diligencias policiales y mandamientos oportunos para obtener rastros electrónicos, etc.

Además de la investigación técnica se realizan las diligencias clásicas de investigación, todas ellas encaminadas a identificar al/los autor/es. Una vez identificado/s y localizado/s se procede a su detención y, en caso necesario, a la petición del registro e incautación de efectos que han servido para cometer el delito y del producto o beneficio del delito.

Autor y efectos son puestos a disposición judicial junto con las evidencias del delito para la instrucción judicial y Vista Oral. Es aquí donde finaliza la trayectoria u operatividad policial, con la celebración del juicio.