Para continuar avanzando en la concienciación y alerta sobre los fraudes online, hemos querido contactar de nuevo con las Fuerzas de Seguridad, en este caso con el Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil.

Por ello, hoy os ofrecemos una entrevista a Óscar de la Cruz, que nos explicará qué debe hacer un usuario que ha sido víctima de un fraude online.

Destinado desde 2.001 en la Unidad Central Operativa (UCO) de Policía Judicial. En su ascenso a Comandante pasa a hacerse cargo del Grupo de Delitos Telemáticos, donde llevan a cabo la investigación operativa de toda la delincuencia telemática a nivel central, en concreto aquellas que por su complejidad técnica, modus operandi o repercusión social así lo requieren. Dichas investigaciones se centran en la lucha contra la pornografía infantil, fraudes en la red, hacking, y en general todos aquellos cometidos a través del uso de nuevas tecnologías. Participa activamente en varios grupos de trabajo sobre la materia en Europol e Interpol.

Contra los fraudes siempre planteamos consejos dirigidos a la prevención en primer lugar para así no caer en ellos, pero poniéndonos en el lugar de un usuario que ya es víctima de un fraude online, ¿cuáles son los primeros pasos que debe dar y cómo y dónde debe denunciar?

En primer lugar, una vez se haya percatado del fraude, debe intentar bloquear la transacción económica que haya realizado. Si se trata de pagos con tarjeta o transferencia bancaria a veces es posible llegar a tiempo para bloquear o retrotraer la operación, a través de su entidad bancaria.

En segundo lugar, interponer la oportuna denuncia para que se investiguen los hechos como hacemos con cualquier otro tipo de delito. En España todavía no está permitida la denuncia telemática, por lo que es necesario acudir a un Cuartel o Comisaría para firmar y rubricar la misma.

Si aun así no desea denunciar, puede comunicarlo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad a través de portales de colaboración ciudadana, como el del GDT en www.gdt.guardiacivil.es, ya que podemos utilizar esa información correctamente analizada para iniciar investigaciones de oficio, en base al origen del fraude, del modus operandi, etc.

En cuanto a la información o las pruebas que pueda tener y aportar el afectado, ¿cómo recomendáis que actúe para conservar esta información y cuál debe incluir en su denuncia?

Si la denuncia va a ser presentada por escrito, que es lo habitual, lo más cómodo para el ciudadano es presentar todas las pruebas de que disponga en soporte papel. Es muy aconsejable que guarde estos elementos en su formato original en su equipo, sobre todo si se trata de correos electrónicos, por si le fueran solicitados a posteriori. Si lo desea, también puede aportar esas evidencias en formato electrónico, grabando un CD o DVD.

Ha de tener en cuenta que cuanta más información aporte, más puede agilizar la investigación, con datos que disponga sobre la posible identidad del autor, su localización, o el medio de pago que ha utilizado. En el caso de correos, es recomendable aportar el email completo, incluyendo su cabecera técnica.

¿Existen probabilidades reales de que se pueda localizar y detener a los estafadores y de que la víctima pueda recuperar su dinero?

El primer factor a tener en cuenta es la ubicación del delincuente. A día de hoy están operando grupos organizados radicados fuera de España, lo que dificulta su persecución al tener que recurrir a canales de cooperación policial y judicial que no son todavía todo lo ágiles que debieran para dar respuesta a esta tipología criminal.

En cambio si los autores se encuentran en España, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad podemos dar una respuesta directa para conseguir su identificación y detención, acompañada de medidas cautelares como son los bloqueos de cuentas para permitir que las víctimas puedan recuperar su dinero.

¿Es necesario denunciar todos los casos aunque las cuantías defraudadas no sean grandes o creamos que es complicado localizar al estafador?

Es fundamental el hecho de denunciar aunque la cantidad estafada sea pequeña, ya que permite dimensionar adecuadamente la problemática asociada al fraude online, adoptar políticas de prevención y alertar a otras posibles víctimas de este tipo de fraudes. Es la única forma de reducir la elevada cifra negra que existe en torno a este tipo de delitos.

Precisamente asociado a esta tipología son conocidos los “microfraudes”, es decir, multitud de fraudes de pequeñas cantidades, que considerados de forma individual no están tipificados ni siquiera como delito sino como falta. Sin embargo, si a través de las denuncias somos capaces de unificar dichos procedimientos y convertirlos en uno único en el que se sumen las cantidades estafadas, podemos aunar esfuerzos en su persecución y aumentar la sanción penal que reciba el delincuente.

En algunos casos, como las ofertas de trabajo de “muleros” que solamente deberán transferir dinero de unas cuentas a otras, ¿es posible que, al margen de pérdidas económicas, estos fraudes acarreen otras consecuencias negativas para el usuario como problemas legales?

El ciudadano que acepte alguna de estas ofertas debe saber que está participando activamente en la comisión del delito, es lo que en derecho se conoce como cooperador necesario, y puede ser detenido por estos hechos.

Nunca debe aceptar ningún tipo de ofrecimiento o “trabajo” en el que le hagan ingresos en su cuenta corriente si no conoce la lícita procedencia de ese dinero. Además, una vez ha sacado ese dinero de su cuenta para enviárselo a los delincuentes, es posible que el banco cancele la operación por fraudulenta y acabe perdiendo su propio dinero.

En la misma situación penal se encuentran las “mulas” de paquetería. Son personas que ofrecen su domicilio para recibir productos que han sido adquiridos de forma ilícita, generalmente a través de tarjetas de crédito clonadas o robadas, para posteriormente reenviarlos a donde les indique el autor de la estafa.