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Para los menores, los smartphones, tabletas y ordenadores son instrumentos cotidianos que han estado ahí desde siempre. Se sienten tan cómodos utilizándolos que en ocasiones les puede crear una peligrosa falsa sensación de seguridad.

Una de las herramientas que tenemos a nuestro alcance para poder ayudarles, sobre todo a edades tempranas, es el control parental. Este tipo de útiles ayuda a controlar, supervisar y dirigir el uso que hacen los menores de la tecnología.

Protección de menores

¿Estás pensando en utilizar una herramienta de control parental para supervisar la navegación de tu hijo? A continuación detallamos algunas funcionalidades que suelen incorporar estas aplicaciones:

  • Denegación de actividades que implican un desembolso económico: Estas opciones, generalmente en smartphones, evitan que el menor haga llamadas telefónicas, envíe mensajes o descargue aplicaciones de pago.
  • Establecimiento de una zona segura para el menor: Esta opción limita el acceso del menor a partes concretas del dispositivo. De esta manera se protege información del adulto a la que no debe tener acceso el niño.
  • Reinicio automático de la aplicación: Con esta opción se evita que el niño pueda salir de la aplicación de control parental. Si por algún motivo lo hace,  la aplicación se reiniciará automáticamente.
  • Bloqueo de programas: Esta opción permite bloquear cualquier programa o aplicación instalada en el dispositivo, o que sea necesaria una contraseña para ejecutarla.
  • Supervisión de los sitios webs visitados y establecimiento de “listas blancas” o “listas negras”: Mediante esta funcionalidad es posible impedir el acceso a determinadas webs (listas negras), e incluso supervisar las más visitadas. La mayoría de programas vienen configurados con categorías predefinidas para una mayor comodidad a la hora de definir las restricciones.
  • Establecimiento de horarios de uso del dispositivo: Esta funcionalidad permite limitar los horarios en los que el dispositivo será utilizado por el menor. Esto incluye la posibilidad de supervisar el tiempo que se utiliza el equipo, incluso programando horarios diferentes para cada día de la semana. Si el dispositivo está encendido cuando termine el límite horario, la sesión se apagará automáticamente.
  • Localización por GPS del dispositivo: Si el menor sale de casa con el dispositivo es posible obtener su localización aproximada mediante esta funcionalidad.
  • Restricciones a los juegos: Esto permite limitar los juegos que puede ejecutar el menor según la edad, la temática o incluso el título.
  • Informes de actividad: Muchas de estas herramientas permiten el envío de informes de actividad del uso del dispositivo, que se envían por correo electrónico al adulto.
  • Control remoto desde el PC: En algunas aplicaciones es posible obtener el control remoto del equipo desde otro PC, para controlar así el uso que hace el menor del equipo.

Si estás interesado en utilizar una herramienta de control parental, debes saber que existen diferentes opciones para ordenadores, tablets y smartphones, tanto gratuitas como de pago. En la sección herramientas gratuitas te proporcionamos algunas opciones.

Queda al criterio de los adultos utilizar este tipo de herramientas, en función de la edad del menor y del tipo de control que deseen ejercer sobre sus hijos. El nivel de supervisión dependerá de la edad de los menores, de su grado de madurez y de hasta qué punto quieran intervenir los padres en la navegación de sus hijos. Lo que constituye una ayuda para un niño de 6 años puede no tener sentido en un adolescente de 14.

Los controles parentales no son herramientas mágicas y, por sí mismos, no conseguirán grandes resultados. Podemos controlar algunos dispositivos que utiliza el menor, pero siempre habrá otros que no estén bajo nuestro control: en el colegio, en casa de un amigo, en la biblioteca, el móvil de sus compañeros, etc.

Por ello, desde la OSI insistimos una vez más en que la clave se encuentra en la educación responsable y en el establecimiento de unas normas o pautas de uso de forma consensuada entre padres e hijos.

Es importante que adultos y menores conozcan este tipo de medidas, y aprendan a distinguir las señales de peligro y las situaciones de riesgo con las que pueden encontrarse. No es posible estar al lado del menor continuamente, por lo que debemos enseñarles a manejarse de manera independiente. El conocimiento objetivo y realista de los riesgos que pueden sobrevenir en la utilización de la tecnología es imprescindible para poder reconocerlos y combatirlos.

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