La seguridad es un elemento importante en las nuevas tecnologías. Tanto como lo pudiera ser el diseño, la funcionalidad o la comodidad. Debemos aprender a valorarla en los dispositivos y tenerla en cuenta a la hora de adquirir uno nuevo.

Vivimos en un momento de avance tecnológico continuo. No hay día en el que pongamos las noticias en la televisión y no aparezca un nuevo gadget, un nuevo invento o una nueva funcionalidad para los múltiples dispositivos que nos rodean. Y es que las grandes marcas luchan continuamente por abrir nuevos mercados y/o mejorar sus productos. Con cada nueva opción que se nos plantea, con cada nuevo diseño o funcionalidad, se nos debería ofrecer un continuo avance en seguridad. Al final la seguridad es un factor clave, pues cada día más nuestra vida está alojada en nuestros dispositivos y es importante este avance conjunto.

Es importante que valoremos el esfuerzo que hacen día a día las grandes empresas e instituciones en favor de la seguridad. No hay dispositivo, aplicación o “invento” que no pase por múltiples estudios y valoraciones de seguridad digital. Debemos tener claro que cuando aparece una nueva tecnología, se han analizado la usabilidad, el diseño, la capacidad, etc., pero también su seguridad. Y es que es tan importante este último factor como todos los anteriores, aunque normalmente no sea el factor más buscado cuando vamos a la compra de nuestro último gadget. Tengamos en cuenta que cada vez más tenemos en nuestros dispositivos, datos susceptibles de ser robados, y es importante que estimemos este punto como se merece.

Por poner un ejemplo, ya no basta con tener en nuestros teléfonos móviles una aplicación de mensajería instantánea, que nos permita enviar fotos, mensajes o ubicaciones al instante, bonita y fácil de usar. Hoy en día es importante que esta aplicación además sea segura para que nadie pueda hacerse pasar por nosotros. Necesitamos que las comunicaciones entre dispositivos estén cifradas y no puedan ser robadas, y que nadie almacene los datos que enviamos y los pueda usar para su propio beneficio. Todas estas circunstancias, y no solo la comodidad, rapidez o gratuidad, deben ser tenidas en cuenta a la hora de decidir qué servicio de mensajería instantánea utilizar.

De hecho, cada vez está más de moda la tecnología aplicada a la seguridad, como los sensores biométricos. Estos son los sensores de huellas dactilares, lectores oculares, o incluso sensores que interpretan la geometría de la mano. Se trata de encontrar elementos diferenciadores en las personas, y desarrollar un sistema de seguridad, que nos autentica con algo único nuestro, y que no pueda ser robado (estos métodos se conocen como "algo que soy"). De esta manera, solo nosotros podríamos acceder a los dispositivos, evitando que aún en caso de robo, y conociendo el código de desbloqueo del mismo, se pueda acceder a información personal.

Cuando se presenta un nuevo dispositivo, en el que su nueva mayor funcionalidad es un sistema de autenticación biométrica (como un lector de huellas dactilares que ayuda a evitar que nadie pueda entrar en un dispositivo) o uno que nos provea de una segunda autenticación para realizar pagos por internet y/o acceder a nuestras diferentes claves, es un síntoma de que las cosas se están haciendo bien. ¡Y esto es algo a tener en cuenta!

También se plantea la inserción de nuevos elementos en los dispositivos que almacenen y cifren toda la información, de manera que sea más difícil de robar. Un pequeño dispositivo dentro de por ejemplo nuestro teléfono, pensado para almacenar la información sensible, y cuya función es evitar que pueda ser comprometida.

La seguridad en los nuevos dispositivos no ha de ser un valor añadido, ha de ser un factor clave a la hora de comprarlo. Valoremos pues la seguridad a la hora de adquirir cualquier nuevo “aparato electrónico”, y disfrutemos de él, con la tranquilidad de que nadie podrá apoderarse de nuestra vida digital.