No es la primera vez que os contamos una historia real en la que el ratón es el que caza al gato, y no al revés, o lo que es lo mismo, el estafador es el comprador y la víctima el vendedor. Presta atención y evita que te pase a ti lo mismo.

Generalmente pensamos que sólo nos pueden estafar por Internet si somos nosotros los que estamos comprando algún producto o servicio, y no es algo raro, ya que muchas de las estafas cibernéticas se producen en este sentido. Sin embargo, debemos cambiar el chip. En el momento en el que ponemos algo a la venta en Internet, estamos expuestos a que un delincuente , obviamente bajo la apariencia de un inofensivo comprador, se ponga en contacto con nosotros para intentar guiarnos hacia su planificada estafa.

Una buena forma de protegernos ante este tipo de situaciones es conocer cuáles son los pasos que los delincuentes siguen cuando intentan engañar a un usuario. Ese es nuestro objetivo de hoy, mostraros un caso real, en el que la protagonista de la historia, es manipulada por un supuesto comprador hasta tal punto, que casi acaba perdiendo sus artículos y su dinero.

La trama de esta historia comienza cuando Amanda publica en un conocido portal de anuncios unos muebles que quiere vender.



     

Al poco tiempo de su publicación, una persona que se hace llamar Jagroo John se interesa por los cuatro artículos que tenía a la venta. Tras varios intercambios de correos, las dos partes llegan a un acuerdo y fijan un precio: 1.400€. El siguiente paso que da Jagroo, es el que era de esperar, le pide a Amanda sus datos bancarios para poder hacerle una transferencia.

Hasta este momento, todo parecía que iba sobre ruedas. Sin embargo, la historia se complica cuando el comprador, que supuestamente era oceanógrafo y se encontraba en medio del mar, le indica que es necesario contratar una empresa de transportes para la recogida y envío de los muebles. Esto no supondría ningún problema si no fuera porque Jagroo le pide a Amanda que sea ella quien envíe la cantidad de 280€ a través de Western Union a dicha empresa de transportes para que se active lo antes posible el proceso de recogida y envío de los muebles. Por supuesto, le explica que esta cantidad se lo devolvería por transferencia junto al importe total de los muebles.

  

En resumidas cuentas, las cantidades de dinero que finalmente se estaban manejando eran las siguientes: 1.400€ de los muebles, 280€ para cubrir los gastos de gestión con la empresa de trasporte y 100€ más que el comprador ingresaría, por iniciativa propia, a Amanda para cubrir posibles tasas. La suma de todo hacía un total de 1.780€, los cuales estaba pendiente de recibir Amanda.

Antes de comenzar ningún trámite, Amanda le propuso al comprador la posibilidad de ingresar la mitad del importa pactado al principio, y la otra mitad al recoger los muebles por si deseaba comprobar que todo estuviese en orden. Pero Jagroo insistió en comenzar el proceso de compra lo antes posible sin tener en cuenta esta facilidad, así que Amanda descartó esta opción y se mantuvo a la espera de recibir la trasferencia de dinero con los 1.780€ acordados, para comenzar los trámites del envío de los muebles.

Cada pocas horas, Jagroo le mandaba un email a Amanda preguntándole si había recibido la transferencia, y ésta le respondía diciéndole que no, obviamente porque en su cuenta no aparecía ningún movimiento en este sentido. Hasta que en uno de los correos le indicaba que comprobara de nuevo su email ya que tendría que haber recibido una notificación del banco de Jagroo informándole de que la transferencia se había realizado con éxito.

Efectivamente, Amanda tras revisar su buzón vio que tenía varios correos relacionados con este tema, los cuales a simple vista parecían bastante reales ya que venían en nombre de un banco muy conocido. Pero su sorpresa fue cuando revisó minuciosamente dichos emails. Estaban mal redactados, con erratas y faltas de ortografía. Sin duda algo que le extrañó muchísimo viniendo de un banco. Pero esto no es todo, porque en varios de los mensajes se le indicaba que debía realizar el pago de los 280€ a través Western Union para gestionar el envío de la mercancía y hasta que no hiciese dicho envío de dinero, el banco retendrían los 1.780€ que supuestamente Jagroo había ordenado…

  

Tras este último movimiento, Amanda decidió cancelar la venta. Lo raro que le resultó que le pagasen 1.400€ así sin más, las prisas del "corre, ve y hazlo ", los emails del banco con faltas de ortografía, y que tras buscar en Internet encontró varios artículos en los que se hablan de estafas muy similares, sin ir más lejos en nuestra sección de historias reales, resultaron ser pistas más que suficientes como para detectar, que detrás de todo esta farsa, se encontraba un estafador en toda regla.

Si vas a vender artículos por Internet, sospecha si:

  • Contactan contigo y la redacción y gramática del mensaje es muy mala.
  • Te ofrecen más dinero del que se pide en el anuncio.
  • El comprador se encuentra en el extranjero y pone alguna excusa a la hora de comenzar los trámites.
  • El comprador insiste sobremanera en comprar el artículo, aun diciéndole que no se le garantiza la devolución del dinero.
  • Te envían correos, ficheros o enlaces de un supuesto banco para que te creas que se ha realizado un ingreso en tu cuenta, especialmente si no tienen un diseño, ni estructura muy fiable.
  • Bajo alguna excusa, te indican que debes realizar algún pago a través de servicios como Western Union o Money Gram.

Otros consejos útiles:

  • Lee siempre las recomendaciones para comprar y vender de forma segura que los portales facilitan a los usuarios.
  • En caso de detectar un abuso, hay que reportarlo al sitio web donde estaba alojado el anuncio.
  • Realiza una pequeña investigación en Internet. Busca información en Google sobre el correo electrónico, el tipo de pago que se está facilitando, contenido del mensaje, etc. A veces encontramos cientos de usuarios que han sido víctimas de un fraude igual o parecido.
  • Publica anuncios en portales de confianza: por ejemplo, si un portal te permite reportar un abuso o un supuesto fraude por parte de otro usuario es un indicio de que les preocupa el tema.