Relojes, gafas y pulseras son algunos ejemplos de tecnología inteligente que podemos utilizar como complemento para facilitarnos la vida. Sin embargo, no debemos olvidarnos de tomar algunas precauciones para evitar problemas de privacidad y seguridad

Empieza a ser cada vez más frecuente ver a personas haciendo uso de algún tipo de wearable. Los más comunes a día de hoy quizás sean los SmartWatch o relojes inteligentes y las SmartBands o pulseras inteligentes, aunque no son los únicos dispositivos que podemos encontrar en el mercado, seguro que también habéis oído hablar en alguna ocasión de todo lo que permiten hacer las Google Glass y las Oculus rift o incluso de prendas de ropa que gracias a la tecnología que incorporan, podrían ser capaces de, por ejemplo, detectar enfermedades.

El caso es que si todavía no habéis oído hablar mucho del tema, o no conocéis a nadie que lo utilice, no será por mucho tiempo ya que sin ir más lejos, estas navidades se espera que los wearables estén entre los regalos tecnológicos estrella, y no es de extrañar, las funcionalidades que incorporan son muy atractivas para muchos. Por ejemplo, aquellos interesados en mantener un estilo de vida saludable se interesarán por las SmartBands, que entre sus principales funciones permite:

  • Monitorizar la actividad del día a día: ejercicios físicos, comida, peso, ciclos de sueño, etc.
  • Sincronizar los datos registrados con otros dispositivos.
  • Obtener estadísticas y ver la evolución

Tiene buena pinta ¿verdad? Pues eso no es todo, también están diseñados para facilitaros las calorías que quemáis a lo largo del día, tiempo, ritmo, distancia, etc. En fin, como estaréis comprobando, parecen maravillosos estos wearables, y eso que solo hemos mencionado las funcionalidades relacionadas directamente con la salud...  ¿Lo habremos hecho por algún motivo? Pues efectivamente, nos hemos querido centrar en este tipo de funcionalidades ya que como refleja un estudio llevado a cabo por la empresa Symantec, parece que muchos de estos dispositivos inteligentes disponibles en el mercado, no son todo lo seguros que deberían ser ni protegen adecuadamente nuestra privacidad. Y es que, a día de hoy, los fabricantes están más centrados en ofrecer cada vez más y mejores funcionalidades así como de mejorar su rendimiento, que en proteger la información que recogen a través de estos dispositivos. Dicho estudio pone de manifiesto problemas como los siguientes:

  • Los fabricantes utilizan tecnología Bluetooth de baja energía para permitir al wearable sincronizarse de forma inalámbrica a un smartphone lo que puede provocar que éste pueda ser monitorizado o rastreado sin necesidad de tener muchos conocimientos técnicos. ¿Riesgos? Por poner un ejemplo, un simple ladrón podría saber perfectamente dónde se encuentra una persona para decidir cuál es el mejor momento para entrar a robar su casa.
  • También hay vulnerabilidades en los sistemas de almacenamiento relacionados con las contraseñas. Se ha visto que en algunos se transmite en claro (sin utilizar ningún tipo de cifrado) y que la gestión de usuarios es deficiente. ¿Riesgos? Si alguien consigue esa contraseña, accederá a nuestra información privada, entre la que se encuentra, ¡datos médicos relacionados con nuestra salud!
  • En algunos casos, se detecta la ausencia de políticas de privacidad que expliquen de forma clara y sencilla para qué se recogen los datos de los usuarios y qué hacen con ellos. En otros, aunque sí que existen, no están del todo accesibles. ¿Riesgo? Tus datos podrían ser “cedidos” a empresas de terceros. ¿Qué pasa si fuese a una aseguradora médica? Quién sabe, igual podría subir el precio de la póliza contratada de una persona, si gracias a una SmartBand sabe que practica mucho deporte y tiene más riesgos de sufrir un accidente…

Al margen del estudio, tampoco debemos olvidarnos de que los servidores que almacenan todos los datos que voluntariamente facilitamos a las empresas a través de sus wearables, pueden ser objetivo de ataques. Si están correctamente configurados y protegidos, no debería suponernos ningún riesgo de seguridad, pero, ¿qué pasa si encuentran un agujero de seguridad en los sistemas y consiguen acceder a nuestros datos? Eso igual ya no nos hace tanta gracia… Este tipo de incidentes ya se han dado en otras ocasiones y han sido varias las empresas que han visto como los datos de sus usuarios  fueron sustraídos  de sus servidores: Sony, Ashley Madison, LastPass, Ubisoft, Adobe, etc. son solo algunos ejemplos.

Ahora que ya sabéis algunos riesgos a los que estamos expuestos al utilizar tecnología inteligentes, ¿qué podéis hacer? ¡Dejar de usarlos no es una solución! Por supuesto que debemos aprovechar todas las posibilidades que las nuevas tecnologías ponen a nuestro servicio. Ofrecen funcionalidades fantásticas que nos facilitan nuestra vida, ¿por qué desaprovecharlo? Simplemente tenemos que informarnos del wearable en el que estemos interesados para saber principalmente qué tecnología utiliza, qué medidas de seguridad ofrece y finalmente qué datos nuestros recoge, donde los almacena y qué hace con ellos. Afortunadamente cada día hay más oferta en el mercado de este tipo de dispositivos por lo que, no te fijes sólo en el precio, asegúrate de que la empresa garantizará la protección de tus datos.