Imagen de acompañamiento
La proliferación de dispositivos «inteligentes» en el ámbito doméstico, hace que nuestra privacidad esté más en entredicho de lo que nosotros pensamos. Por ejemplo, cuando ejecutamos un comando de voz, ¿quién está escuchando realmente?

Cada día que pasa, los fabricantes añaden a sus catálogos algún nuevo dispositivo doméstico,  con capacidad para conectarse a Internet y ofrecernos alguna funcionalidad que antes no teníamos. Este tipo de dispositivo conectado se engloba en lo que se conoce como el “Internet de las cosas”, o por su equivalente en inglés «Internet of Things» o IoT.

Mejorar o añadir nuevas funcionalidades a un dispositivo es la forma más común de evolucionarlo, además el usuario ve con buenos ojos este tipo de progresos. En la actualidad la moda, es conectar los dispositivos a Internet para añadir estas nuevas funcionalidades, pero en el momento que ese dispositivo está conectado debemos saber cómo trata nuestra información personal. Preguntas como qué datos almacena, cómo y para qué lo hace, y lo más importante, de quién son esos datos y con quién los compartirá tienen que tener respuestas claras antes de instalar cualquier dispositivo IoT.

Logotipos de: Google Now, Cortana, Google Allo, Amazon Echo, Siri y Google Home

Dispositivos como alguna Smart-TV, Google Home o Amazón Echo, asistentes como Siri o Cortana o aplicaciones de mensajería con funciones de inteligencia artificial como Allo, Google Now y Alexa, son capaces de recibir comandos por medio de la voz. El hecho de que puedan recibir este tipo de comandos simplemente con darles una orden hablada implica que podrían estar “escuchando” de forma continua.

Existen servicios de este tipo que indican en sus Términos y Condiciones que esos comandos se grabarán “para mejorar la experiencia…” y hay otros, que no aclaran mucho si se almacenan o no, incluso hay algunos que indican que dependen de terceros. En cualquier caso, es necesario que el usuario tenga muy claro lo que los proveedores harán con sus datos personales, si se recopilan, dónde se hace y qué derechos le asisten. Conociendo la información anterior ya estaríamos en posición de tomar una decisión, valorando la situación y determinando si esa funcionalidad es beneficiosa o si por el contrario, no nos interesa usarla.

En cualquier caso, ya ha habido casos de “suspicacias” sobre este tipo de funcionalidades, por ejemplo: se supo que IBM bloqueaba Siri en el trabajo, ISPs y activistas de derechos humanos sospechan que Siri les espía, Samsung alerta de que sus televisores te pueden espiar,  entre otros. Actualmente Siri comparte el mercado con Cortana y Google Now (Apple, Microsoft y Android) con lo que tenemos la mayoría de dispositivos que utilizamos “PCs, portátiles, Tablets y móviles” disponibles con tecnologías capaces de “escuchar”. Además Facebook con su asistente Alexa (hay noticias de que intentan incluirlo en PC) para el dispositivo Echo y Google Home se disputan el mercado de asistentes domésticos, de forma que se espera que este tipo de tecnología se implante de forma masiva.

La consecuencia de la implantación de este tipo de dispositivos es que si no tenemos claro que datos se comparten y las condiciones bajo las cuales los compartimos, podría llegar a ser un problema de privacidad muy importante.

Nuestro consejo es que antes de comprar, instalar y usar un dispositivo o aplicación de este tipo, tengamos en cuenta todas las precauciones posibles para proteger información personal.