En esta historia real contamos el caso de un empresario que, tras haber registrado una marca, pudo ser objeto de una estafa en la que se le exigía más dinero para completar el proceso de registro.

El registro de marcas y logos, tanto de productos como de servicios, es un procedimiento habitual en las empresas. El protagonista de nuestra historia, de nombre Luis, es el propietario de una compañía que va a lanzar próximamente al mercado una nueva línea de productos. Luis contrata los servicios de una agencia especializada en el registro de marcas y patentes con el fin de poder usar un signo distintivo para la nueva línea. Tras unos días de gestiones, se le comunica el debido registro en la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM).

Unas semanas después, pese a que ya se habían abonado los honorarios acordados con la agencia, nuestro empresario recibe una carta en la que se le exige un nuevo pago: una empresa extranjera le reclama 815 euros por haber registrado su marca aparentemente con alcance internacional. En este caso, la comunicación de los estafadores llegó a través del correo postal, pero los ciberdelincuentes podrían haber utilizado también el correo electrónico.

A continuación mostramos una imagen de la carta recibida, aunque por razones de privacidad aparecen datos ocultos.

Imagen de la carta recibida, aunque por razones de privacidad aparecen datos ocultos.

Ante una información tan ambigua, Luis decide consultar con la agencia que le gestionó el registro para que le aclaren si debe o no pagar el importe de esta extraña factura.

Correo electrónico que Luis envía a la agencia

Desde la agencia especializada le tranquilizaron enseguida, se trataba de un intento de fraude muy habitual.

Correo electrónico tranquilizador que la agencia le envía a Luis

Ahora le quedaba claro que la gestión fue realizada correctamente y que no debía dar crédito a tan extraña solicitud, aunque en ella aparecieran correctamente el nombre de su compañía, la marca y el logo registrados.

Nuestro protagonista hizo bien en consultar a la agencia como fuente de información especializada. Todos estos registros conllevan repercusiones legales y conviene dejarlos en manos de profesionales.

No obstante, el escrito en sí presenta ciertas pistas que nos llevan a pensar que puede tratarse de un fraude.

  • El lenguaje es incorrecto, con importantes faltas de ortografía y gramaticales. Una empresa seria o estamento oficial se comunicaría con nosotros mediante un lenguaje correcto.
  • Aunque aparece el nombre de nuestra empresa y la marca registrada, no figuran otros datos esenciales como el NIF o el nombre del responsable de la gestión, es una carta no personalizada.
  • Todos los datos de la empresa remitente son del extranjero, el banco en un país y la supuesta sede de la empresa en otro. No aparece una dirección, solo un apartado de correos, ni cualquier otro método de contacto.
  • Aparece un mensaje en rojo que centra la atención del lector e incita a pagar cuanto antes, dando sensación de urgencia.
  • En el desglose de la factura aparece el IVA con 0 euros, algo que también llama mucho la atención.
  • El texto al pie del escrito con letra pequeña explica, aunque con escasa claridad, que el pago y consiguiente registro no tendrá valor oficial. Ésta debe de ser la razón por la que son capaces de evitar los efectos de las denuncias, pero todos sabemos que la “letra pequeña” pocas veces se lee y menos cuando está mal redactada y contiene términos técnicos.

Ante las dudas que todos estos elementos provocan, lo sensato sería buscar información en Internet al respecto.

  • El primer paso es buscar información sobre la empresa remitente. En el caso de esta historia, tanto la compañía como la página web existen, pero esto no es ninguna garantía. Si nos encontramos con un sitio web impreciso y sin datos concretos sobre su actividad o las personas de contacto deberemos sospechar inmediatamente de la empresa.
  • Además, si utilizamos el buscador para encontrar noticias relacionadas con fraudes en registros de marcas, hallaremos multitud de sitios donde se advierte de este timo desde hace ya varios años, como por ejemplo esta noticia de 2011. Solo deberemos buscar, por ejemplo, “fraude con registro de marcas” en Internet y nos aparecerán multitud de resultados que hablan de diferentes empresas que se dedican a lo mismo.
  • La propia OEPM ha publicado una nota para comunicar la proliferación de estas cartas y advertir a los interesados que proceden de entidades no oficiales y carecen de utilidad legal.
  • Las marcas que se registran para el ámbito de la Comunidad Europea se gestionan en la Oficina de Armonización del Mercado Interior (OAMI).
  • La información sobre marcas y logos es pública y puede conocerse por ejemplo a través de la Base Mundial de Datos sobre Marcas. Permite buscar por países e incluso por fecha y probablemente desde aquí extraigan la información necesaria quienes se dedican a confundir a los empresarios mediante estas cartas fraudulentas.

Si tú también has sido víctima de algún fraude o conoces algún caso de cerca y te gustaría que se publicara en este blog, puedes hacernos llegar toda la información a través del buzón de contacto del portal. ¡Gracias!