Hoy contaremos el caso que le ocurrió a Óscar, un joven que buscaba viviendas de alquiler en Madrid y comprobó que una gran oferta encontrada en Internet no era más que un intento de engaño.

Por razones laborales, nuestro amigo Óscar (nombre ficticio) debe trasladar su residencia a Madrid durante los próximos dos años. Comprar una vivienda no entra en sus planes, el trabajo es temporal, así que decide investigar las opciones de alquiler. Como actualmente vive en una ciudad bastante alejada de su destino, decide hacer uso de las páginas de Internet que proporcionan anuncios de pisos en alquiler.

Echa un vistazo a algunas de las más conocidas y pronto le llama la atención un anuncio en un conocido portal inmobiliario, donde ofertan un piso considerablemente más económico que el resto de los ubicados en la misma zona. Aunque no contiene fotos, por el plano de la vivienda que muestra promete ser una muy buena opción. Ante ese posible chollo, decide preguntar:

Captura de pantalla del primer email enviado por Óscar preguntando por el piso

No tarda en contestarle alguien de nombre Raoul. Dice ser inglés y solo escribe en ese idioma. A continuación mostramos los mensajes traducidos:

 Captura de pantalla del primer email recibido por Óscar 

Oscar ya detecta un primer detalle que le sorprende, el supuesto propietario le habla de unas fotos del apartamento que no ha visto porque no figuran en el anuncio. ¿Será que tiene más de un anuncio publicado y no sabe de cuál de ellos están hablando? Es raro, pero posible.

Así que Óscar, interesado en el apartamento pero intrigado, sigue preguntando:

 Captura de pantalla del segundo email enviado por Óscar al supuesto dueño. 

En el siguiente mensaje el supuesto propietario del piso adjunta varias fotos de un piso realmente interesante, para tratarse de Madrid centro y a ese precio:

 Captura de pantalla del piso, el salón 

 Captura de pantalla del piso, la cocina 

Las fotografías van acompañadas de un mensaje en el que trata de aclarar algunas de las dudas de nuestro amigo:

 Captura de pantalla del email que el casero envía junto a las imágenes de las habitaciones 

Aunque después de ver las fotografías Óscar tiene bastante claro que se trata de una estafa, ya que no es posible que haya pisos de alquiler a ese precio en una zona céntrica de Madrid, hay otros detalles que no dejan lugar a dudas:

  • Aunque en el primer mensaje incluía una plaza, se da cuenta de que en el último correo ahora ya son dos.
  • La supuesta página de gestión inmobiliaria no es otra cosa que un servicio bancario, utilizado para transferencias instantáneas de dinero en todo el mundo. No tiene absolutamente nada que ver con una empresa inmobiliaria, como podemos ver en la imagen:

  • Por último, el estafador trata de hacernos picar con una oferta “chollo”: pagar por adelantado una cantidad mucho mayor para que salga a menor precio, y  añade el efecto urgencia, si le interesa, debe pagar ya.

Óscar está convencido de que se trata de una estafa, pero aún quiere conocer más detalles para ver hasta dónde quiere llegar el estafador:

 Captura de pantalla del email enviado por Óscar 

A lo que el estafador contesta:

 Captura de pantalla del último email que recibe Óscar 

Es decir, no le puede enseñar el piso, pero le garantiza la seguridad del pago y que un agente se lo enseñará una vez depositado el dinero. También le intenta hacer creer que si algo va mal podrá recuperar su dinero.

Más tarde, Óscar le pide instrucciones concretas para realizar el proceso, y la contestación es un correo electrónico con unas explicaciones detalladas de cómo se supone que deberían proceder para realizar la gestión a través de la empresa especializada en el depósito del dinero. Óscar ya ha sacado sus conclusiones y con buen criterio decide olvidar la oferta y denunciar al propietario frente a la empresa que gestiona la web.

¿Qué señales hemos encontrado en este intento de estafa?

  • El apartamento tiene un precio de alquiler demasiado económico, claramente por debajo del precio de mercado, además de mostrar un acabado interior impecable.
  • El vendedor se equivoca con el número de plazas de aparcamiento. Primero habla de una y más tarde de dos. Probablemente tiene varios pisos “gancho” y ello le ha provocado el error.
  • Menciona a Moneybookers como agencia inmobiliaria. No hay más que informarse por Internet sobre esta compañía para confirmar que nada tiene que ver con gestiones inmobiliarias.
  • Sin ni siquiera pedirle una rebaja en el precio, intenta hacer aún más tentadora la oferta permitiéndole pagar por adelantado seis meses o un año a un menor coste. Si la víctima cae en la trampa, el botín será mucho mayor. Además introduce el efecto urgencia con el fin de precipitar la decisión.
  • Las imágenes las ha copiado de otras ofertas de pisos en Internet. Para comprobarlo, solo debemos buscar alguna de las fotos que nos aporta con el buscador de imágenes de Google. Veremos que estas fotos corresponden a un piso en Barcelona, cerca de la Sagrada Familia, gestionado al menos por un par de empresas que se dedican a los alquileres para estancias cortas.

  

¿Cómo actuar?

  • Nunca hagas ningún tipo de transferencia económica por adelantado sin asegurarte de que el propietario es quien dice ser.
  • Sé precavido con los pisos cuando no te puedan enseñar el piso en persona.
  • Utiliza del servicio de búsqueda de imágenes de Google para detectar si esas fotografías pertenecen a otro piso o vivienda.
  • Ten cuidado con los chollos demasiado buenos para ser verdad. Nadie da duros a cuatro pesetas.
  • Avisa al administrador de la página si detectas este tipo de fraudes. Sin nuestra información, difícilmente conocerán que se trata de un engaño.
  • Si has sido víctima de una estafa, denuncia el caso a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.