Actualmente, existe un fraude basado en una oferta de trabajo en la que el "gancho" es un sueldo muy generoso, y los únicos requisitos son residir en España y tener una cuenta bancaria. Elena pudo ser víctima de este fraude. Os contamos su historia.

Elena recibió un correo electrónico cuyo asunto era “Gómez Elena, Se requieren empleados” desde una cuenta de correo que no conocía. Como estaba buscando trabajo, no le pareció extraño que le enviasen un correo desde una cuenta que no conocía. Podía tratarse de alguna empresa que hubiese decidido contactar con ella directamente.

Observamos varios aspectos del texto que llaman la atención:

  • El texto tiene muchas faltas de ortografía y símbolos que dificultan la lectura del correo. Una empresa seria cuidaría este tipo de detalles y los revisaría antes de enviar los correos.

  • Las expresiones y el vocabulario empleados no son propios de una oferta formal de un puesto de trabajo.
  • No aparece ningún dato referente a la empresa que oferta el puesto de trabajo. De hecho, la cuenta de correo que se utiliza para enviar la oferta de trabajo, es una cuenta de dominio gratuito.

  • Es un correo genérico. En el único lugar en el que se hace referencia al destinatario es en el asunto del correo electrónico.

Por otra parte, si nos centramos en las condiciones y características del puesto de trabajo, también se detectan muchas “lagunas” de información:

  • La característica que desean destacar del puesto de trabajo es el sueldo.

  • No queda claro a qué se dedica la empresa que oferta el puesto.

  • No se describen las características concretas del puesto de trabajo. La información facilitada es muy ambigua o imprecisa.

  • El único requisito que necesitan cumplir los interesados es que sean residentes en España.

Elena, sintió curiosidad y decidió contestarles para solicitar más detalles sobre qué puesto de trabajo era y las funciones a desempeñar.

Su respuesta no se hizo esperar demasiado.

Después de leer el segundo correo electrónico, se confirman las características detalladas anteriormente y apreciadas en el primero. Elena recibe detalles más específicos del puesto de trabajo ofertado, pero la explicación no es coherente ni clara. Las tareas a llevar a cabo en este puesto consistirán básicamente en abrir cuentas bancarias por encargo de los “clientes” y hacer transferencias bancarias desde o hacia  estas cuentas.

Existe un período de pruebas, donde las cantidades que manejará Elena no serán muy elevadas y en las que recibirá su salario justo después de llevarlas a cabo. Después de este período de pruebas, se formalizaría un contrato que daría acceso a Elena a otras cuentas y ofertas con más flujo de dinero.

Otro requisito para obtener el puesto de trabajo es que el candidato tenga o abra una cuenta bancaria, la cual necesitará para realizar su trabajo.

Para poder comenzar a trabajar, Elena debe rellenar un formulario donde facilita su cuenta bancaria entre otros datos personales. En el correo, viene adjunto el formulario a rellenar.

 

 

Es curioso, ni en el formulario y ni en el correo se facilita ningún dato de contacto de la empresa excepto la dirección física que supuestamente está en EEUU y no aparecen datos esenciales como un número de teléfono de contacto o el CIF de la empresa, que en el caso de EEUU es el ID TAX.

Elena, al leer los detalles del puesto de trabajo ofertado, se dio cuenta claramente que la oferta de trabajo tenía truco. Así que, antes de rellenar y enviar el formulario, decidió buscar información por Internet para verificar que se trataba de una oferta de trabajo legítima.

A la hora de buscar información sobre el remitente de los correos electrónicos, descubrió que el nombre de la persona se correspondía con alguien que trabajaba en el área de Recursos Humanos, pero no de la empresa que mandaba el correo electrónico con la oferta de trabajo.

Cuando buscó información sobre el nombre de la empresa, encontró una empresa con un nombre prácticamente igual, excepto por una palabra y que su ubicación no era la misma que aparecía como dirección legítima en el formulario recibido, pero lo suficientemente próxima como para crear dudas sobre si se trataba de esa empresa o no.

Al buscar información sobre la ubicación de empresa en Google Maps, el edificio que aparecía no se correspondía con unas oficinas o edificio de oficinas, sino con una bolera y alrededor tampoco se veía ninguna oficina.

Probablemente, los estafadores habían escogido esos nombres, tanto de remitente como de empresa, para que en caso de que la posible víctima buscase información sobre la oferta, apareciese información que pudiese pasar por verdadera.

Por último, cuando Elena buscó información en Internet sobre “oferta trabajo recibir transferencias”, los dos primeros resultados que encontró fueron los siguientes: http://seguridad.internautas.org/html/931.html y http://www.20minutos.es/noticia/1545578/0/.

Una vez realizada la búsqueda de información, Elena descubrió que la “jugosa” oferta de trabajo realmente era un fraude en el que ella se convertía en lo que se conoce como “mulero o mula”, lo que significa que su trabajo consistiría en blanquear dinero procedente de robos u otro tipo de delitos, a través de su cuenta bancaria. A nivel legal, la responsable de éste delito sería ella mientras no fuese capaz de demostrar que había sido víctima de un fraude.

Si Elena hubiese aceptado el trabajo, podría haberse enfrentado a condenas que podían implicar desde el pago de una cuantiosa multa hasta acabar en la cárcel durante varios meses, o incluso las dos condenas a la vez.

Evidentemente, Elena no contestó al segundo correo ni reenvió el formulario rellenado con ninguna información personal ni bancaria. De esta forma, evitó convertirse en víctima de este fraude.

¿Cómo evitar este tipo de fraude?

  • Si recibes una oferta de trabajo por correo electrónico y no reconoces la cuenta o nombre del remitente, debes ser cauto.
  • Si el correo electrónico no incluye ninguna información sobre la empresa que supuestamente ofrece el puesto de trabajo, también debes ser prudente.
  • No hagas clic en ningún enlace incluido en el correo electrónico.
  • Si el correo lleva algún adjunto, evita descargarlo o ejecutarlo. Si es estrictamente necesario, analiza el archivo con un antivirus correctamente actualizado antes de abrirlo.
  • Si el texto del correo tiene una ortografía o vocabulario extraño, busca información sobre el remitente o la empresa que te envía la oferta antes de responder al correo.
  • No proporciones ningún dato personal o bancario hasta estar completamente seguro de que la oferta de trabajo recibida es legítima.
  • Si el trabajo ofertado es “demasiado bueno para ser verdad”, probablemente no sea verdad.
  • Infórmate sobre las falsas ofertas de empleo más utilizadas por los ciberdelincuentes para engañar a los usuarios.