Juan se publicitaba en portales de formación como profesor de piano, para alumnos de conservatorio en Madrid. Aceptó una forma nueva de pago y le dieron una lección que le costó 200€.

Este reputado profesor de piano, se anunciaba en portales específicos de educación. Esta práctica la llevaba haciendo años. En los anuncios ponía su dirección, correo electrónico y teléfono de contacto. Además como se manejaba bien con las TIC, facilitaba contacto a través de Skype y Hangout (era un extra, ya que a veces daba apoyo a sus alumnos por videoconferencia).

Hace unos meses, alguien que decía llamarse Philipe le contactó mediante correo electrónico. Le dijo que era danés, y que su hijo Leonard estaba viviendo en Madrid y estudiaba Medicina en la Universidad Complutense. Le contó también que había estudiado piano en Dinamarca, pero que con los estudios ahora no le era posible acudir al conservatorio, y estaba buscando un profesor de piano “de cierto nivel” para su hijo Leonard, quería que siguiera practicando.

El profesor le pidió por email más información sobre los estudios realizados en Dinamarca, para hacerle un plan de prácticas a medida, en función de la disponibilidad de ambos etc. Le envió un presupuesto por el servicio durante un curso escolar, que ascendía a 2.800€. Aunque a Philipe le pareció un poco caro, logró negociarlo hasta 2.500€, porque su hijo vivía cerca del domicilio del profesor (le facilitó fotos de la zona donde supuestamente vivía en Madrid), además le pagaría por adelantado.

Durante todo este proceso de negociación, Philipe también le comentó a Juan las referencias que le habían proporcionado conocidos suyos de lo buen profesor que era, incluso un amigo común le había hablado maravillas de la calidad del profesor. Si Juan lo deseaba, también podría pedir referencias de su hijo y suyas a esta persona.

Y así lo hizo Juan, el amigo común era un contacto de Linkedin. Un supuesto pianista que dos meses antes había agregado a Juan su lista de contactos, y que estaba en Francia y que conocía a Philippe y a su hijo. Le contó que tenía una pequeña empresa de construcción en Silkeborg, y que conocía al hijo, porque de pequeño le había dado clase. Juan se fio de la información que le facilitó.

Finalmente, cuando fijaron las condiciones, Philipe le dijo que le iba a pagar con un cheque de un cliente que tenía en España, que para él era más simple, porque así no tendría que pagar impuestos en España y en Dinamarca, no habría gastos bancarios de cobro del cheque (en Dinamarca no había oficina del banco español).

El profesor aceptó (si había algún problema, con no dar las clases el problema estaba solucionado). Cuando le llegó el cheque por correo, (el remite de España) se dio cuenta que era por valor de 2.800€. Tras comentárselo a Philipe, éste le dijo que se equivocó (habían acordado 2.500€), pero que para no retrasar el pago, le enviara la diferencia por algún método que no fuera el banco y así evitar declarar esos ingresos. Le sugirió Ukash, que lo usaba con muchos de sus clientes para ciertos “arreglos”. Un envío de 200€ a Philipe y los otros 100€ para cubrir los gastos del envío y las molestias ocasionadas.

Por alguna razón, Juan aceptó y le envió los 200€. También ingresó el talón en su banco, ya que era el talón estaba emitido en un banco que no tenía una sucursal cerca, y a los tres días, su banco le llamó por teléfono, ¡no tenía fondos!

El profesor envió varios correos a Philipe, pero no le contestó, mandó un mensaje al contacto de Linkedin, pero ya no existía. Además buscando por Internet, las fotos que le mandaba “el hijo al padre” del supuesto lugar donde residía, las había cogido de Google Maps. Y para completar, los supuestos contactos conocidos, los había sacado de un foro de educación, donde había comentarios de exalumnos. Un timo en toda regla.

Algunas peculiaridades de la historia que os hemos contado

En este tipo de estafa, lo más común es que el timador no hubiera regateado (no tiene pensado pagar, así que el precio no le importa), y además, suele hacerla gente que desconoce el idioma, ya que suelen estar escritos de forma incorrecta (frases sin sentido, faltas de ortografía, etc.).

En este caso, hay algunas peculiaridades que detallaremos a continuación:

  • primero le regatean el precio, que no es lo normal, y los mensajes estaban escritos en un español correcto, lo que le sirvió para dar credibilidad al intento de estafa.
  • Tienen un “amigo común” que apareció en Linkedin (¡dos meses antes!) y que fue profesor del hijo en Dinamarca. Obviamente ese perfil era falso, el mismo estafador lo había creado con el objetivo de crear un vínculo con la víctima, en este caso el profesor.
  • Le dice que personas le han dado referencias de sus clases (sacado de foros).
  • No le avisó que el importe del cheque sería mayor, de forma que dio sensación de sorpresa (ayuda en el engaño).
  • Le mandó fotos de la zona (a partir de su dirección y google maps/Street View).
  • No es una cantidad excesiva lo que tiene que devolver, lo que provocaría el recelo del profesor.

En los servicios que se prestan vía Internet, o que usan las TIC al menos en las comunicaciones, sospecha si:

  • Contactan contigo y la redacción y gramática del mensaje es muy mala.
  • Te ofrecen más dinero del que se pide en el anuncio.
  • El comprador se encuentra en el extranjero y pone alguna excusa a la hora de comenzar los trámites.
  • Te envían correos, ficheros o enlaces de un supuesto banco para que te creas que se ha realizado un ingreso en tu cuenta, especialmente si no tienen un diseño, ni estructura muy fiable.
  • Bajo alguna excusa, te indican que debes realizar algún pago a través de servicios como Western Union, Ukash, o Money Gram.

RECUERDA:

  • Lee siempre las recomendaciones para comprar y vender de forma segura que los portales facilitan a los usuarios.
  • En caso de detectar un abuso, hay que reportarlo al sitio web donde estaba alojado el anuncio.
  • Realiza una pequeña investigación en Internet. Busca información en Google sobre el correo electrónico, el tipo de pago que se está facilitando, contenido del mensaje, etc. A veces encontramos cientos de usuarios que han sido víctimas de un fraude igual o parecido.
  • Publica anuncios en portales de confianza: por ejemplo, si un portal te permite reportar un abuso o un supuesto fraude por parte de otro usuario es un indicio de que les preocupa el tema.
  • Verifica siempre la información que te aporten, en especial cuando TU DINERO va por adelantado, una cosa es no cobrar tu trabajo, y otra ¡pagar!