Buen disgusto fue el que se llevó Pablo cuando se percató que la persona que le estaba intentando vender un teléfono móvil, a través de un conocido portal de compraventa, le había engañado. Sigue leyendo y evita que te pase a ti lo mismo.

Después de varios días buscando móviles por Internet, Pablo vio un anuncio en el portal de compraventa Wallapop que le interesó, por lo que contactó con el vendedor a través de la aplicación móvil para obtener más información sobre el teléfono que tenía a la venta. 

Captura pantalla del anuncio

Tras mantener una conversación con el vendedor, haciendo uso de la app, para aclarar asuntos como el precio, la forma de envío y el estado del producto, Pablo quiso cerciorarse especialmente de esto último, le preocupaba que el teléfono estuviese en buen estado. Para ello, le solicitó varias fotos del dispositivo así como un vídeo demostrativo en el que se viese que funcionaba correctamente.

El vendedor no puso ningún inconveniente y a través de WhatsApp, le envió fotos y vídeos a Pablo. Éste, satisfecho con las evidencias recibidas, procedió a enviarle a través de este mismo medio sus datos y dirección postal para que le pudiesen realizar el envío del teléfono por servicio de mensajería (Seur, MRW, etc.) en cuanto le hiciese el pago de 130€, vía transferencia bancaria, a un número de cuenta que le había facilitado previamente el vendedor.

Emocionado con la idea de tener un móvil nuevo, esa misma tarde Pablo procedió a realizar la transferencia haciendo uso del servicio de banca online que su Caja le ofrecía y posteriormente a notificar al vendedor de que ya lo había hecho para que éste procediera al envío.

Al día siguiente, al ver que no tenía noticias sobre el estado del envío del teléfono, decidió ponerse en contacto con el vendedor a través de Wallapop, pero para su sorpresa, le había bloqueado en la aplicación. Nervioso por la situación, intentó pedirle explicaciones por WhatsApp, aunque fue inútil, porque no recibió respuesta. Finalmente, tras llamarle insistentemente a los dos número de teléfono que inicialmente le había facilitado para estar en contacto, consiguió que le contestara a uno de ellos, aunque lo único que escuchó fue: "no te voy a mandar el móvil", a lo que Pablo contestó: “entonces no me quedará más remedio que denunciar la situación, tengo tus datos bancarios” y tras esto último, una nueva amenaza llegó a sus oídos: "cuidado, porque se dónde vives, y además, ese número de cuenta no es mío, sino de otra persona a la que yo le debía dinero”.

Al poco tiempo de colgar el teléfono, le empezaron a hablar por WhatsApp desde el otro número de contacto que poseía del vendedor. Lo curioso es que le quería hacer creer que no era la persona con la que estaba intentando contactar Pablo, el vendedor, sino que se trataba de otra que ese mismo día había comprado el mismo teléfono. Pero aún hay más, también le comentó que el teléfono estaba a nombre de otra persona X, distinto del que manejaba Pablo del vendedor. Este dato decía haberlo sacado de la garantía que estaba en la caja del móvil comprado. En fin, como veis, todo un lío con tal de enredar a Pablo.

Analizando detenidamente la situación e intentado recopilar toda la información posible para denunciar los hechos, Pablo vio como en un foro de anuncios, varios usuarios alertaban a otros de que la persona X, a la que supuestamente estaba a nombre el teléfono, era un estafador. 

Características especiales de este caso:

  • Le da dos móviles de contacto a Pablo. Aunque no tenemos por qué desconfiar puede sonar un poco raro.
  • La transferencia a nombre de un tercero. Obviamente, si hacemos una transferencia, lo que vale es el número, lo que pongamos en observaciones solo es orientativo, normalmente en pagos se suele poner la descripción, destinatario, número de factura, o del pedido que se está pagando. Es una aclaración, pero no es determinante.
  • El vendedor le dice “no te mando el móvil” y nos amenaza “sé dónde vives”. Eso ya es una actitud desafiante para tratar de amedrentarnos y que no denunciemos.
  • Nos dice que la cuenta en la que hemos ingresado el dinero no es de él, es de alguien a quien “debía dinero”.

Qué medios de prevención deberíamos usar en este tipo de transacciones:

  • En casos de productos que pudieran ser “problemáticos” por desconocer el origen, o el uso que se les ha dado, se debería exigir algún tipo de identificación, así como un documento de venta, aunque sea privado, para que en caso de algún problema o duda, se pueda determinar de forma simple de quién es ese dispositivo, en qué fecha lo compramos y a quién, por si hubiera problemas posteriores.
  • Una transferencia bancaria, puede recuperarse durante un periodo determinado de tiempo (normalmente 24 horas) si las hacemos, debemos de conocer ese tiempo, para que en caso de problema, solucionarlo mientras tenga “marcha atrás”, en caso de dudas, no se debe hacer la compra, o usar algún medio de pago que se pueda “revertir” o que tenga seguro de compra, por ejemplo, PayPal.

En este caso concreto, al poner la denuncia, se tienen varios datos identificativos del vendedor:

  • La cuenta corriente, sea del vendedor o de otra persona, el dinero fue ahí.
  • Números de móvil, dos en principio, y de no ser así, la Policía ya investigará y determinará quién es.
  • Los datos del portal de ventas. Una cosa es que el usuario nos haya bloqueado y otra que a la Policía no le envíen los registros de las cuentas implicadas.

Afortunadamente, el malo lo tiene complicado para librarse porque ha dejado algún rastro que otro, pero está claro que no podemos despistarnos cuando se trata de realizar trámites en Internet. Un pequeño despiste puede crearnos algún disgusto que otro, y lo que queremos es todo lo contrario, que Internet nos haga disfrutar y mejorar nuestra calidad de vida.