La semana santa es una de las fechas donde se producen más desplazamientos. El personaje de nuestra historia es una de esas personas que se va de vacaciones pero éstas no serán tan plácidas como él esperaba.

Esta historia real habla de Pepe, un usuario muy activo en redes sociales. A Pepe le gusta seguir a sus personajes públicos favoritos en Twitter, Facebook o Instagram, además de seguir a distintas “celebrities” le gusta publicar todos los días 3 o 4 veces como mínimo. Las entradas que “postea” son de lo más variopintas, desde aquella tortilla de patata que estaba para chuparse los dedos hasta aquel día que pasó en la montaña con sus amigos esquiando.

A nuestro protagonista le encanta que sus publicaciones lleguen al mayor número de personas posibles por lo que cualquier petición de amistad que reciba, aunque no tenga ni idea de quién es la persona, la acepta sin pensárselo dos veces. También tiene todos sus perfiles en las redes sociales totalmente públicos ya que le gusta que todo el mundo pueda ver lo que publica.

Después de unos meses de trabajo duro en los que Pepe tuvo que hacer muchas horas extra, su jefe decidió que se había ganado unas buenas vacaciones, por lo que le dijo que esa Semana Santa no fuera a trabajar. Entusiasmado, empezó a planear sus vacaciones: hoteles, medios de transporte, monumentos turísticos a visitar, restaurantes, etc. Después de mucho pensar, decidió cuál sería su destino.

Embargado por la emoción de tener cuatro días para descansar, desconectar del trabajo y de la rutina diaria, cogió su smartphone y publicó un post en Facebook diciendo todo lo que iba a hacer en esos días: ciudad de destino, el hotel donde se alojaría, los días que estaría de vacaciones, monumentos históricos que visitaría, etc.

Dos días antes de irse de vacaciones recibió una llamada del hotel donde tenía hecha la reserva diciéndole que debido a un error humano no podían darle alojamiento, que lo lamentaban mucho pero que no podían hacer nada. Tras cinco minutos de indignación, comenzó a buscar por Internet hoteles en esa localidad y a realizar llamadas. Después de haber contactado a todos los hoteles de la zona no consiguió reserva ya que todos estaban completos.

Al rato, se acordó que una vez un amigo suyo había encontrado un apartamento muy bien de precio para unas vacaciones a través de Internet. Pepe encendió el ordenador y comenzó a buscar en una de las páginas de Internet especializadas en el alquiler de viviendas. Al poco de comenzar su búsqueda, encontró en una web un apartamento ideal y a un precio mucho más barato que el resto de sitios, por lo que contactó con el anunciante.

Tras el intercambio de varios correos, en el que el anunciante le comentó que era de Noruega y que había comprado el apartamento para pasar allí los veranos, llegaron a un acuerdo. Le indicó que para realizar la reserva, tendría que pagarle la mitad del importe por adelantado utilizando un servicio 100% seguro llamado Skrill y el resto se lo pagaría a su llegada a un agente que tiene contratado para llevar el asunto de los alquileres, siendo esta persona quien le daría las llaves del apartamento.

Twit: Por fín ha llegado el día, hoy me marcho de vacaciones y estaré cuatro días fuera de casa. Al final decidí no ir a un hotel  ya que encontré un impresionante apartamento y a mitad de precio que otros de la misma zona, SOY UN CRACK. Que tengais todos buena Semana Santa.

Ya en su destino, se dirigió a la dirección que le había dado el propietario del apartamento. Le sorprendió que al llegar no estuviera esperándole el agente inmobiliario puesto que se había retrasado media hora. Después de esperar un rato, decidió llamar al timbre del apartamento que tenía alquilado por si el agente se encontraba esperándole dentro de la vivienda. Descolgó el telefonillo una señora a la que Pepe preguntó si era el agente inmobiliario con el que había quedado. Para su sorpresa, la señora respondió que ese apartamento era suyo, que llevaba viviendo allí muchos años y nunca lo había puesto en alquiler. La mujer también le dijo que no era el primero que llamaba haciendo la misma pregunta y que a ella le parecía que podría haber sido víctima de alguna estafa.

Incrédulo y desanimado, Pepe decidió buscar un nuevo alojamiento ya que al parecer había sido objeto de un fraude de alquileres de pisos relativamente común. Una vez dejo su equipaje en un hostal que consiguió encontrar a duras penas, volvió a “cargarse de ánimo” y se dispuso a hacer un poco de turismo y ¡cómo no!, publicar post en Facebook, algunos tweets y subir fotos a Instagram informando de todo lo que estaba haciendo y lo bien que se lo estaba pasando de vacaciones.

Durante el viaje de vuelta de sus vacaciones seguía dándole vueltas al asunto del alquiler y cómo lo habían engañado. Cuando llegó el tren a su estación, decidió ir andando hasta su casa dando un paseo ya que ésta no quedaba muy lejos. Al acercarse a su piso se sorprendió al ver dos coches de policía frente a su portal. Se acercó a un agente y le pregunto qué había pasado, a lo que el agente respondió: “han robado en un piso”. Tras indicar al policía que era un vecino del inmueble, éste le preguntó qué vivienda era la suya, con tan mala suerte que el piso afectado era el de nuestro protagonista. El agente le informó que durante las vacaciones los robos aumentan. Pepe, desolado, también le contó al agente la estafa que había sufrido y le acompañaron a comisaría para tramitar sendas denuncias.

Estas vacaciones nuestro protagonista no las olvidará ya que además de ser estafado fue víctima de un robo. Durante esta historia real Pepe ha llevado a cabo varios comportamientos que han sido los responsables de su mala suerte.

¿Esta Semana Santa tienes la suerte de ir de vacaciones? Desde la OSI te recomendamos no dar información de las mismas en tus perfiles si éstos son públicos o no tienes control sobre tus contactos ya que, además de tus amigos y conocidos, los “amigos de lo ajeno” podrían saber que no hay nadie en casa. Este consejo también aplica a las publicaciones que se hagan mientras estemos disfrutándolas. Además, si vas a alquilar un apartamento, ten cuidado con las estafas y desconfía de ofertas demasiado buenas.