Quería hacer nuevas amistades pero encontré algo muy distinto
Carol, la protagonista de nuestra historia, decidió descargarse una aplicación para hacer nuevas amistades. Pensó que había hecho un nuevo amigo con quien poder charlar, pero el objetivo de su nuevo amigo no era el que ella esperaba…

Carol acaba de mudarse a una nueva ciudad por motivos de trabajo. Sus nuevos compañeros de oficina son ya muy mayores como para salir de fiesta o a tomar algo después del trabajo y tampoco conoce a nadie en la ciudad. Ella es una chica muy social e inquieta y no le gusta quedarse en casa viendo la tele. Ha oído hablar de una app para conocer gente nueva, así que decide descargársela y crearse un perfil. Pone una foto de perfil no muy llamativa, ella realmente solo busca amistad, alguien con quien poder entretenerse y charlar un rato, así que una foto de su cara sonriente y una breve descripción de sus aficiones valdrá.

Pasan los días… ella entabla conversación con chicos que no le ofrecen mucha confianza así que no les hace caso y las conversaciones se quedan en un intercambio de “Hola”, “¿Qué tal?”, “¿A qué te dedicas?”, pero… hace unos días ha empezado a hablar con un chico. Le parece bastante majo, no es como los otros, y además le ha dicho que vive cerca de ella, en un pueblo a solo unos kilómetros de su ciudad. También, le ha contado que su madre es andaluza y su padre francés, ¡menuda mezcla! ¿No? Este mes ha tenido que viajar a Benín, un país africano, por temas de trabajo, ya que, es comerciante de madera. Su nuevo amigo le pide su número de móvil. Le dice que es para no tener que conectarse a la aplicación por la que se han conocido cada vez que quiera hablar con ella, ya que, es un coñazo escribir por ahí, no se pueden poner “emojis”... Nuestra protagonista, le pasa su número de teléfono sin dudarlo, total que más da hablar con un sitio que por otro, piensa Carol, y al rato le llega un mensaje de un número raro por WhatsApp, es un número de Benín. Ella supone que ha tenido que comprar una tarjeta móvil de allí para que le salgan las llamadas más baratas. Siguen hablando varios días más y se intercambian algunas fotos, ¡nada subido de tono!, recordemos que Carol solo busca hacer nuevos amigos en la cuidad…

¿Dónde está el fraude en esta historia?

Un día por la mañana, Carol se encuentra un mensaje de su nuevo amigo pidiéndole ayuda. Resulta que él se había olvidado su cartera en un restaurante la noche anterior y cuando volvió a buscarla ya no estaba. En ella tenía la documentación, la cual le había proporcionado la embajada española, que le acreditaba el motivo de la estancia en ese país. El gerente del hotel en el que se encontraba le había solicitado la documentación extraviada pero, tampoco podía solicitar un duplicado porque le costaba dinero y tenía sus cuentas bancarias bloqueadas. Así que le pedía 200 euros a Carol para poder volver a España.

¿Cuál fue la reacción de la protagonista?

Al leer esto, Carol se asustó y le bloqueó de inmediato. Se lo comentó a una amiga y ambas buscaron información por Internet. Encontraron historias parecidas muy típicas de la zona de África. Aparte de bloquear el contacto en WhatsApp, se descargó una aplicación de bloqueo de llamada para evitar recibir llamadas de ese número de teléfono. Cuando Carol volvió a entrar en la aplicación por donde le había conocido, descubrió que el perfil ya no existía.

Aparte de tomar las medidas adecuadas para protegerse de otro posible intento de contactar con ella, nuestra amiga Carol también decidió ponerlo en conocimiento de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Envió un correo explicándoles la situación y adjuntó capturas de pantalla para dar veracidad a su historia.

¿Cómo debemos actuar ante este tipo de fraudes?

En esta ocasión, la historia no tuvo más transcendencia porque afortunadamente Carol reaccionó adecuadamente. Al momento identificó la gravedad de los hechos, y en lugar de acceder y ofrecerle su ayuda, sospecho que algo no era normal y actuó con sentido común. También lo puso en conocimiento de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para interponer una denuncia. Concretamente denunció de manera online a través de la web del Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil.

Si en alguna ocasión, te ves envuelto en una situación similar, recuerda como debes actuar:

  1. No cedas bajo ningún concepto a las peticiones de la otra persona, por muy convincentes que parezcan, ya que, además de no conocerle en persona ni saber sus intenciones, no hay garantías de que no te vuelva a pedir dinero de nuevo una vez realizado un primer pago.
  2. Ignorar posibles mensajes que te puedan llegar tras el intento de engaño, especialmente si proceden de usuarios que desconoces. Esa misma persona u otras, podrían intentar contactar de nuevo contigo bajo otra identidad.
  3. Recopila todas las evidencias del posible fraude: capturas de pantalla de las conversaciones, posibles fotos, perfil de red social que utilizó, etc.
  4. Reporta el perfil falso ante la red social o plataforma donde esté alojado para que procedan a su eliminación.
  5. Finalmente, también es recomendable que denuncies la situación ante las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE).

Es importante recordar que con técnicas de ingeniería social pueden engañarnos fácilmente para hacernos creer cosas que no son en el mundo online, por tanto, no nos olvidemos de aplicar el sentido común y prestar mucha atención para que no acabemos envueltos en situaciones que nos pongan en riesgo.

Y tú, ¿has conocido a alguien mediante alguna app? ¿Confiaste el ella? ¿Te has llevado alguna desilusión? ¿Crees has corrido algún peligro? Anímate y cuéntanos tu historia