Opción 2: Algo no me cuadra...

(Correcto)

Tras un vistazo más a fondo del cuerpo del correo, nuestro protagonista detecta algunas irregularidades que le hacen desconfiar del mensaje:

  • Remitente: ¿Es una cuenta real? Las cuentas de correo oficiales y de empresas suelen pertenecer a un dominio concreto e identificable (@tuempresa.com). Podemos comprobar si se trata de un email malicioso copiando y pegando al emitente en nuestro buscador favorito y ver qué dicen de él.
  • Personalización: ¿A quién se dirige el correo? Un correo de la Agencia Tributaria debería referirse a nosotros por nuestro nombre, e incluso con nuestro DNI. Si no, puede que intenten recabar información. En cualquier caso, debemos desconfiar.
  • Cuerpo del mensaje: ¿Está bien redactado? Si detectamos faltas de ortografía, traducciones extrañas o notamos que ha podido ser escrito con prisa, debemos desconfiar.
  • Archivo adjunto: Si no estamos 100% seguros de que se trata de un email fiable, nunca debemos descargar, y mucho menos instalar, nada que nos envíen. Es muy importante que utilicemos un antivirus para analizar los archivos adjuntos, incluso si vienen de un amigo o un familiar, ya que él podría haber sido infectado previamente.

 

 

email sospechoso correcto