Nuestra información es muy valiosa y gracias a la tecnología tenemos muchas formas de almacenarla y mantenerla a salvo. Un ejemplo es el almacenamiento en la nube. Este medio nos ofrece numerosas ventajas, pero si no queremos perder nuestros datos no debemos depender solo de la nube y utilizar varios medios para almacenarlos: en nuestros equipos en local, en soportes físicos (USB o discos duros), en varios servicios en la nube… De esta forma, si algún día falla alguno de ellos, siempre tendremos otro soporte o servicio con el que recuperar nuestros datos, y así no llevarnos disgustos.