A menudo, los ciberataques empiezan con un clic en el lugar equivocado. Puede ser en un enlace que nos lleva a una web, un adjunto de un correo o por ejemplo en un SMS. En una época como la que vivimos, de comunicación global, convivimos en nuestro día a día con más tecnologías que nunca y la información se intercambia en apenas segundos. Sin embargo, los mensajes de texto siguen siendo un punto de entrada con el que los ciberdelincuentes tratan de engañarnos día tras día, técnica que se conoce como smishing.