El día que a Carlos le “fusilaron” su trabajo de fin de curso

Imagen donde Carlos ve que le han copiado su trabajo de historia

¡Por fin, qué descanso! Después de dos meses he conseguido terminar el trabajo de Historia”, se decía Carlos satisfecho. Estaba convencido de que obtendría una nota muy alta y sus padres tendrían que cumplir lo prometido: comprarle un iPad.

Lleno de emoción subió una foto de la portada a Instagram, informó a todos por WhatsApp de que ya estaba libre para salir de marcha y, para terminar, guardó su trabajo en Dropbox. Lo imprimiría desde el ordenador del instituto porque en casa no le quedaba tinta.

Muy orgulloso con su trabajo, llegó el momento de recibir las notas y se llevó una fatal sorpresa: un cero.

"Carlos, te has copiado el trabajo entero, hasta las comas. Así que un cero a cada uno, porque no sé quién se ha copiado de quién… Nos veremos en septiembre."

El profesor le suspendió porque era una copia exacta de lo que había presentado un alumno dos horas antes en otra clase. ¡Pero si había estado meses preparándolo! ¿Cómo podía ser que fuera el mismo trabajo?

Pronto comprendió lo sucedido: los compañeros del instituto tenían una carpeta en Dropbox para compartir apuntes e información para exámenes. Él se había equivocado de directorio y algún listillo no había dudado en apropiarse del trabajo de Carlos.


 

Hoy manejamos mucha información almacenada en múltiples dispositivos: el móvil, el portátil, quizá varios ordenadores, tableta... Hasta ahora, disponíamos de muy pocas opciones si queríamos acceder a todos nuestros archivos de forma conjunta y sencilla. Podíamos escoger entre tener a mano todos nuestros dispositivos o guardar la información en uno de ellos mediante movimientos periódicos de datos.

Pero ahora, gracias al almacenamiento en la nube, podemos disponer de nuestros archivos en cualquier dispositivo conectado a Internet, en cualquier momento y lugar. Podemos utilizar este almacén virtual para guardar la información, y en algunos casos también para editarla, modificarla, incluso compartirla con otros usuarios sin ni siquiera descargarla de la nube.

Algunos de los servicios más conocidos que nos permiten utilizar espacio en la nube son Dropbox, CloudMe o SugarSync. Junto a ellos las grandes compañías de tecnología tienen sus propias nubes: Drive (Google), iCloud (Apple) o SkyDrive (Microsoft). Nuestra información queda guardada en ordenadores de su propiedad con una enorme capacidad de almacenamiento, conocidos como servidores.

Esquema de donde tenemos almacenada la información

A pesar de las indudables ventajas de estos servicios basados en la nube, es necesario que apliquemos ciertas precauciones al utilizarlos.

La nube es una herramienta enormemente útil, pero hay que conocer sus inconvenientes y usarla adecuadamente.

Utilidad

Veamos cuáles son las utilidades más destacadas que podemos encontrar en los servicios de almacenamiento en la nube.

  • Disponibilidad. Podemos acceder a aquellos archivos que hemos subido a la nube desde cualquier dispositivo conectado a Internet que cuente con la capacidad para utilizar dicha nube. Es una de las funciones más destacadas, y viene a sustituir el uso del pendrive, ya que nos permite acceder a nuestra información desde diferentes lugares sin necesidad de transportarla en un dispositivo de memoria.
  • Datos privados. Desde que utilizamos los dispositivos móviles actuales, como smartphones y tablets, en la nube también almacenamos mucha información personal y en muchos casos ni siquiera somos conscientes de ello. La agenda de contactos, datos de nuestro calendario, aplicaciones instaladas, correos electrónicos y hasta los lugares que hemos visitado pueden ser almacenados en la nube para que podamos disponer de ellos desde cualquier otro dispositivo, móvil o fijo.
  • Copia de seguridad. Podemos utilizar este espacio para guardar archivos a modo de copia de seguridad. 
  • Compartir. Otra función importante y muy utilizada por los usuarios es la posibilidad de compartir la información con otras personas. Podemos hacerlo de forma limitada con aquellas que escojamos e incluso hacerlo de forma pública para que todo usuario que acceda a los archivos compartidos puedan verlos o descargarlos.
  • Sincronizar con el dispositivo. Algunos de los servicios más desarrollados, como DropBox, iCloud o Drive, permiten instalar en el ordenador una carpeta especial que sincroniza automáticamente su contenido con la nube. Podemos incluso instalar estas carpetas en diferentes ordenadores, de forma que al cambiar un archivo en cualquiera de ellas, se cambiará también en la nube y en todos los ordenadores sincronizados.

La nube nos permite disponer, compartir, sincronizar y editar nuestra información.

Posibles problemas

La mayoría de los problemas que nos podemos encontrar si almacenamos datos en la nube corresponden al ámbito de la seguridad de la información y de la privacidad. Veamos en detalle estos posibles problemas.

  • Cese de servicio repentino. Si la compañía que presta el servicio deja de funcionar, no podremos acceder a nuestra información, la perderemos irremediablemente y además, nunca sabremos si ha quedado alojada en algún lugar remoto fuera de nuestro alcance. El caso más conocido que refleja esta situación es el cierre por motivos legales de Megaupload hace unos años, en el que muchos usuarios perdieron todos sus archivos.
  • Fallo en el servicio. Los fallos no ocurren a menudo, pero pueden afectarnos en alguna ocasión. Podríamos dejar de acceder puntualmente a nuestros datos debido a un fallo de conexión en nuestro dispositivo, o en el funcionamiento del propio proveedor del servicio de almacenamiento. También ocurren fallos de seguridad en las propias compañías que dejan sin protección a millones de archivos sin que el usuario pueda hacer nada por evitarlo. Como ejemplo este fallo que afectó a la privacidad de los archivos y carpetas compartidos en DropBox.
  • Acceso de personas no autorizadas. Para utilizar el almacenamiento en la nube siempre será necesario que nos identifiquemos con usuario y contraseña. Si por algún descuido cedemos la clave a alguna persona malintencionada o logra descubrirla por sus propios medios, tendrá acceso a toda nuestra información.
  • La sincronización. Si accidentalmente borramos archivos en la carpeta de un equipo que hemos sincronizado, desaparecerá la información de la nube y ya no podremos acceder desde ninguno de los dispositivos sincronizados.
  • Dispositivos móviles. Merece especial cuidado el acceso a la nube desde las aplicaciones para móviles, ya que si el dispositivo cae en manos inadecuadas y no se han tomado las oportunas medidas de seguridad, podrán ver, compartir o borrar toda nuestra información.
  • Acción de un hacker malintencionado. Un ataque llevado a cabo por hackers especializados contra el servicio en general podría dejar toda nuestra información al alcance de cualquiera o incluso eliminarla. Las compañías invierten esfuerzos para evitarlo, pero la posibilidad de ataque existe.
  • Problemas legales. En función de los archivos que alojemos, podríamos llegar a tener problemas legales dependiendo de dónde estén ubicados físicamente los equipos de la compañía que los almacena. Las autoridades del país donde estén ubicados físicamente esos equipos podrían auditar e incluso confiscar la información almacenada ante un incumplimiento de las leyes locales. No será lo mismo almacenar archivos con copyright en EE.UU. que en un país asiático, por ejemplo.
  • Confusión al compartir archivos y carpetas. No es extraño conocer casos como el que le sucedió a Carlos, descrito al inicio. Bien por equivocación o bien por desconocimiento del correcto funcionamiento, algunas personas ponen a disposición de usuarios desconocidos sus archivos de forma involuntaria.
  • Espacio gratuito limitado. Los servicios más usados para guardar información en la nube son gratuitos, pero el espacio que nos ceden es limitado. Aunque ofrecen un volumen nada despreciable que siempre es del orden de varios gigabytes, si queremos disponer de cantidades similares a las de nuestros discos duros deberemos contratarlo y pagarlo.
  • Velocidad de acceso reducida. La velocidad de acceso a la  información que tenemos en la nube depende de nuestro proveedor de Internet y siempre es muy inferior a la velocidad de acceso a nuestro  disco duro. No podremos disponer de la información con la misma rapidez, sobre todo si se trata de muchos archivos o de grandes dimensiones.
  • Dispositivos móviles con 3G o 4G. Si utilizamos un dispositivo móvil conectado a Internet mediante una tarifa estándar de datos, deberemos tener cuidado de no descargar información de la nube involuntariamente o consumiremos nuestra tarifa rápidamente. A menudo, desde el dispositivo, no es fácil distinguir si un archivo está realmente en la nube o si ya está descargado en la memoria del dispositivo. Si no somos conscientes de ello, podemos estar, por ejemplo, viendo vídeos de nuestra nube, sin advertir que supone un gran consumo de datos.

Si tus archivos contienen información sensible, no los guardes en la nube

Recomendaciones

Veamos qué podemos hacer para mejorar la seguridad y la privacidad de nuestra información cuando utilizamos servicios de almacenamiento en la nube.

  • No utilizar la nube para almacenar información sensible (DNI, contraseñas, datos personales en general), ya sea propia o ajena, de tipo personal o corporativo.
  • Si subimos información que apreciamos, como álbumes de fotos o vídeos, que sea como copia de seguridad. Siempre deberíamos tener esta misma información en otro dispositivo. Mantener la información importante solamente en la nube entrañaría un riesgo innecesario.
  • Ya que los servicios funcionan mediante usuario y contraseña, deberemos registrarnos con una contraseña lo suficientemente robusta para que no se pueda descubrir mediante los intentos automáticos de los ciberdelincuentes. Deberá contar al menos con ocho caracteres, combinando mayúsculas, minúsculas, números y símbolos del teclado.
  • Algunos servicios más avanzados en seguridad, como DropBox, cuentan con sistema de verificación en dos pasos. Si lo utilizamos, ampliaremos considerablemente la seguridad de nuestros archivos, ya que, además de nuestra contraseña, necesitaremos conocer un código que recibiremos en nuestro teléfono para acceder a nuestra cuenta.

 

Código de seguridad en Dropbox

 

  • La sincronización de carpetas en varios equipos es muy útil, pero también arriesgada porque lo que borremos en uno de ellos se verá reflejado en el resto de dispositivos en el momento que se conecten a Internet. Por ello, deberemos tener mucha precaución con el borrado de archivos y especialmente con su sobrescritura. Si en algún momento detectamos que hemos actuado erróneamente en uno de los equipos, podemos mantener cualquiera de los otros sin conexión hasta recuperar los archivos deseados. También debemos saber que la mayoría de nubes cuentan con su papelera de reciclaje donde se guardan los archivos borrados mientras haya espacio suficiente. Esta opción es muy útil cuando borramos algo por error.

Papelera de reciclaje de Google Drive

 

  • No debemos mantener copias de archivos con derechos de autor y menos aún compartirlos, nunca sabemos en manos de quién o de qué autoridades pueden caer.
  • Los servicios en la nube permiten el almacenamiento de la información cifrada, lo que otorga un plus de seguridad muy importante. De este modo, aunque alguna persona consiguiera acceder a los archivos, no podría leerlos.
  • Por último, será necesario conocer el funcionamiento de las herramientas para compartir archivos y carpetas que nos ofrecen estos servicios para no mostrar información accidentalmente a quien no deberíamos.

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