Todo lo que hacemos en Internet deja un rastro y nuestra información personal es muy valiosa, no solo para nosotros, también para otras personas, empresas e incluso para los ciberdelincuentes, por este motivo, si no queremos que se haga un uso indebido de ella, debemos poner en práctica los siguientes consejos:
  • Sé cuidadoso con la información que compartes. Una vez publicada en Internet, ésta es permanente, escapa de tu control y es accesible desde cualquier lugar del mundo.
  • Configura adecuadamente las opciones de privacidad en tus perfiles de redes sociales. Controla quién tiene acceso a tus publicaciones.
  • Conoce tus derechos. La Ley de protección de datos (LOPD) obliga a todas las empresas españolas a proteger tus datos, sin embargo, no a todas las empresas les aplica esta ley por estar ubicadas en otros países. Antes de hacer uso de un servicio infórmate y lee bien las políticas de privacidad. Haz valer tus derechos.
  • Sé precavido con tus dispositivos y los lugares públicos. No olvides la seguridad de tus dispositivos, y utilizar siempre redes seguras para compartir información.
  • Si alguna información publicada sobre ti te está perjudicando solicita su retirada a Google o al servicio que corresponda. Tienes derecho al olvido en Internet.

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Carlos

Historieta: "El día que Eva descubrió que su padre había sido un crack en el ajedrez"

Cuando Eva llegó del cole estaba muy emocionada con los deberes de clase de informática, tenía como tarea buscar en Internet “la identidad digital” de alguien de su familia. Así que, tras llegar a casa y saludar a sus padres, encendió rápidamente el ordenador y utilizó el buscador para ver qué podía descubrir acerca de su padre. A los pocos minutos, muy sorprendida con lo que había encontrado, le llamó. ¡Papá! ¡Papá! ¡Tengo que preguntarte algo!

Cuando Berto asomó la cabeza en su cuarto le dijo: Oye papi, no sabía que te gustaba el ajedrez y que habías sido campeón de España. Asombrado, Berto le respondió: Sí, pero dejé de jugar antes de que tú nacieras. ¿Cómo te has enterado?

Con una sonrisa triunfal, Eva le enseñó la pantalla de su ordenador y allí estaba él, con 12 años menos, recogiendo el título de campeón nacional en un escenario. Con los ojos como platos, Berto apenas pudo decir: ¿Cómo has encontrado eso? ¡Ni siquiera recordaba esa entrega de premios! ¿Y esto puede verlo cualquiera y saber que soy yo?

Eva comenzó a explicarle lo que era la identidad digital y la gran cantidad de información que se puede encontrar de alguien en Internet…

A menudo no somos conscientes de la información que existe sobre nosotros en Internet, proporcionada por nosotros mismos o por otras personas u organizaciones. Tampoco pensamos que esa información permanece en Internet durante muchos años, accesible para quien quiera buscarla.


 

Qué es la identidad digital

Se conoce como identidad digital a toda la información que hay publicada en Internet sobre una determinada persona. Son datos que pueden haber sido publicados por la propia persona y también datos que pueden haber acabado en la red por causas ajenas: los ha publicado otra persona, un periódico, un colegio, etc.

Se puede obtener una gran cantidad de información de una persona realizando unas simples consultas en un buscador. Nos sorprenderíamos de lo que se puede llegar a encontrar.

Debemos darle a nuestra información el valor que tiene. Igual que no dejaríamos un álbum fotográfico en un autobús, seamos cuidadosos con lo que publicamos en Internet: comentarios en redes sociales, fotografías personales, datos de geolocalización, etc. Del mismo modo que ponemos medios para que nadie curiosee por la ventana de nuestra casa, también debemos evitar que un desconocido tenga acceso a nuestra vida privada poniendo todas las herramientas que están a nuestro alcance para proteger nuestra información personal.

Debemos aprender a valorar y a proteger nuestra información ya que una vez publicada en Internet perdemos su control. La información que publicamos en Internet puede volverse en nuestra contra o ser utilizada para perjudicarnos. 


 

Riesgos de no proteger la privacidad

Gran parte de la información que se puede encontrar sobre nosotros en Internet la hemos compartido nosotros mismos: redes sociales, mensajería instantánea, publicaciones en blogs, foros, etc. Está claro que cuanta más información se sepa de nosotros, más fácil se lo ponemos a aquellos que quieran hacer un uso indebido de ella.

Pero no sólo debemos ser cuidadosos con lo que publicamos sobre nosotros, también debemos proteger la privacidad de nuestros amigos y familiares, en definitiva, la de los demás.

Es importante conocer los riesgos de hacer públicos ciertos datos:

  • Datos personales. El DNI o pasaporte son claros ejemplos de datos que no debemos facilitar sin más en Internet. Son datos que si caen en las manos incorrectas, pueden crearnos muchos problemas, por ejemplo, que alguien cometa fraudes suplantando nuestra identidad.
  • Correo electrónico. Que nuestro correo deje de ser privado hará que comencemos a recibir cada vez mayor número de spam, mensajes con intentos de engaño (phishing), fraude, etc.
  • Datos bancarios. Facilitar nuestros datos bancarios nos puede exponer a una pérdida económica. Seamos muy precavidos con las páginas web donde utilizamos estos datos para realizar compras online y nunca facilitemos este tipo de datos por correo electrónico.
     
  • Ubicación geográfica. Publicar los lugares que solemos frecuentar proporciona información que permite que alguien malintencionado pueda localizarnos en persona o pueda conocer nuestra rutina y hábitos diarios. También permite averiguar en qué momento nos encontramos ausentes de nuestro domicilio.
  • Fotografías y vídeos. Nuestras fotografías y vídeos personales contienen mucha más información de la que pensamos: ubicaciones físicas, quiénes son nuestros amigos y familiares, cuál es nuestro nivel económico, qué aspecto tiene nuestro domicilio, gustos, preferencias, etc. No dejemos al alcance de cualquiera este tipo de materiales.

Qué datos no deberías publicar en Internet

 


 

Relación entre el navegador y la privacidad

Mientras navegamos por Internet también estamos proporcionando involuntariamente mucha información. El navegador puede almacenar ciertos datos como son el historial (páginas que visitamos), las contraseñas que utilizamos para acceder a algunos servicios, los datos que introducimos en formularios, las cookies de navegación, etc. Aunque en el caso de las cookies, la legislación española impide que las páginas webs las instalen en nuestros ordenadores a menos que hayamos dado un consentimiento expreso para ello.

Captura de pantalla con contraseñas almacenadas en el navegador

Todos estos datos guardados por el navegador aportan mucha información sobre nosotros. Por este motivo, existen determinados programas diseñados para robarla y cederla a ciberdelincuentes. Para incrementar nuestra seguridad, es conveniente que borremos periódicamente estos datos de nuestro navegador o lo configuremos para que directamente no los almacene.

Por otro lado, debemos ser conscientes de que navegadores como Chrome, si lo usamos con el perfil de Gmail, da pistas al proveedor del servicio (Google) de muchos de nuestros hábitos de navegación, por lo que recomendamos revisar todos estos aspectos detenidamente.


 

Servicios online ¿qué hacen con nuestros datos privados?

Para registrarnos en algunos servicios de Internet, en ocasiones se nos pide diversos datos personales: nombre y apellidos, teléfono, fecha de nacimiento, correo electrónico, etc. Al proporcionar estos datos corremos un riesgo, ya que no podemos controlar con exactitud quién va a acceder a ellos ni para qué. La ley española obliga a las empresas a proteger estos datos, pero a algunas no les aplica por estar ubicadas en otros países. Por este motivo, debemos valorar antes de darnos de alta en algún servicio, qué datos nos piden y qué uso van a hacer de ellos. Para ello es importante que leamos las condiciones de uso y la política de privacidad del servicio antes de facilitar cualquiera de nuestros datos.

 

 

Cómo proteger los datos privados que almacenamos en dispositivos móviles

Los dispositivos móviles como tabletas, smartphones o portátiles almacenan gran cantidad de información privada: documentos, fotos, vídeos, correos electrónicos, contactos, acceso a redes sociales, facturas, etc. Si alguien accede a toda esta información conocerá nuestros datos privados e incluso podrá hacerse pasar por nosotros en Internet. Por este motivo es de vital importancia proteger adecuadamente toda esa información que almacenamos en ellos.

Una primera barrera de seguridad que podemos implementar es el establecer modos de acceso seguros mediante contraseñas o patrones de pantalla, lo que ayudará a proteger nuestra información si el dispositivo cae en manos de un desconocido o una persona no autorizada. También una buena práctica sería cifrar toda la información con alguna herramienta, de tal forma, que solo tú podrías descifrarla y ver el contenido en claro. Finalmente, son recomendables las aplicaciones que permiten el bloqueo y el borrado de datos remoto que protegen nuestra información en caso de extravío del dispositivo.

Para más información sobre cómo cifrar la información, se puede consultar el siguiente contenidos Copias de seguridad y cifrado.


 

Dónde y cómo no acceder a datos privados

A veces utilizamos equipos ajenos para conectarnos a Internet: locutorios, aulas de formación, hoteles, etc. Además, lugares como aeropuertos, bibliotecas, universidades, hoteles, etc. ofrecen wifi abiertas o públicas a las que nos podemos conectar nosotros y otras muchas personas a las que no conocemos.

En todos estos casos, lo más recomendable es evitar el envío de información personal ya que desconocemos el nivel de protección del equipo o de la red. Por poner un ejemplo, alguien con suficientes conocimientos técnicos puede conectarse a la misma red y capturar lo que enviamos, incluso las contraseñas.